LA ERA DE TRUJILLO



 

Un relato de nuestro futuro


El día del natalicio del dictador Rafael Leonidas Trujillo un grupo de jóvenes realizó una protesta en Constanza para denunciar el clima de inseguridad

 

Ramfis Domínguez Trujillo

 

 

El pasado 24 de octubre, conmemoramos el natalicio de Rafael Leónidas Trujillo Molina, que durante 31 años de nuestra vida republicana, lideró los destinos de la nación dominicana.

No obstante la trascendencia de su gobierno -sin adentrarnos en pronunciamientos de juicio sobre su gestión que no nos corresponden- ninguno de los importantes medios de comunicación del país, se hizo eco de esta efeméride.

Un grupo de jóvenes en Constanza sin embargo, decidió organizar un pequeño acto de recordación, aprovechando la ocasión para lanzar fuertes críticas al ejercicio de gobierno actual,considerando estos, que los aspectos positivos del mandato de la denominada “Era de Trujillo” superanpor mucho el proceder de la administración pública de hoy.

Agentes de la Policía Nacional se dirigieron al lugar de esta manifestación con un ahínco y una eficiencia impresionante, como si se tratara de delincuentes iracundos y peligrosos, y detuvieron al joven que según las informaciones difundidas en los medios, dirigió la actividad.

El agente de la policía responsable por este impresionante operativo, sedirigió a la prensa con un elocuente discurso,y se convirtió también en juez y jurado con su desatinada emisión de juicio.

Ojala todos los miembros de este cuerpo policiaco se dirigiesen con la misma eficiencia cada vez que un ciudadano dominicano necesitara rescate de las garras de la delincuencia que hoy impera en nuestro país.

A éste ciudadano, no solo que le arrebataron su derecho de libre expresión (con la complicidad de todas las autoridades), sino que también lo condenaron al pago de 5,000 pesos dominicanos, en la misma moneda que fue creada por el líder dominicano hoy, inefable.

Con su acostumbrada retórica, las Fundaciones Patrióticas salieron al ataque, alegando que éste acontecimiento merece ser encausado con el máximo peso de la ley, y prosiguieron a querellarse en contra de éste joven dominicano, que perseguía expresar su parecer ante el desastre de nuestra actualidad dominicana, y reconociendo los amplios logros del gobierno que encabezara Rafael Leónidas Trujillo Molina.

Este grupo de autodenominados patriotas dedican sus esfuerzos a fustigar los vicios de intolerancia de la dictadura, pero son absolutamente intolerantes ante cualquier idea o pensamiento que pueda variar de su forma de pensar.

Han incurrido en los más groseros atropellos a los derechos de nuestros ciudadanos, justificando estas provocaciones, señalando el uso de éstos mismos mecanismos en tiempos de la dictadura.

Este mismo grupo de personas se apersonó a la puesta en circulación del libro, “Trujillo mi padre,… en mis memorias”, con un despliegue burdo e intransigente, y luego de alegar que ésta obra literaria estaba plena de mentiras y difamaciones – cuestión que nunca pudieron demostrar- incurrieron en la indignidad de manipular el fallo de la corte de primera instancia, para vetar la venta del libro en el territorio nacional y lograr prohibir el trabajo de la Fundación Rafael Leónidas Trujillo Molina dentro del país.

Cuando el diputado Leivin Guerrero presentó el proyecto de ley para crear un Museo de la Era en San Cristóbal, estos se apoderaron del salón donde se llevaron a cabo las vistas públicas, y no permitieron que decenas de personas que fueron a expresarse a favor del museo, hablaran.

En vez de perseguir sometimientos jurídicos por sus continuos alegatos de “calumnias”debido a las importantes revelaciones que se han expuestodurante ya más de tres años, estos persiguieron rehabilitar una ley retrograda que no solo fue derogada por nuestra Constitución del 2010, pero que ataca de manera directa, los derechos universales de libre expresión y prensa.

En cada ocasión que se les ha retado públicamente a un debate, se han reusado, y cada vez que se le ha pedido substanciar sus informaciones, simplemente no lo han podido hacer, y por ende hacen caso omiso a estas peticiones.

Hemos sido y seremos siempre invariables en reconocer y censurar los vicios de la dictadura, pero también entendemos que es necesario reconocer los logros alcanzados en este periodo de tanta trascendencia, ya que estos hablan por sí solos de la grandeza de nuestro pueblo dominicano.

Siempre apoyaremos la verdad histórica y cualquier “Comisión a la Verdad” que se llegue a crear con nobles intenciones y propósitos enteramente históricos e incontrovertibles. Esto exige una tolerancia a las ideas encontradas y a diferentes perspectivas, siempre y cuando estas se puedan sustentar de manera categórica.

El problema está en que estos conocen demasiado bien la historia y la participación en hechos repudiables de muchos de los que quisieran beneficiar con la designación de “héroe nacional”, por el simple hecho de haber participado en la conjura que derrocó el régimen del Generalísimo Trujillo, y sin tomar en cuentael ominoso y nefasto proceder de estaspersonalidades. Sin embargo, la historia no permite intromisiones de carácter personal y por contrario, requiere una adhesión absoluta a los acontecimientos, con nombres y apellidos.

Lamentablemente, la realidad es que estas Fundaciones “Patrióticas”, lo menos que tienen es patriotismo.

El conjunto de estas organizaciones solo persigue patrocinar su bienestar, con un fanatismo y una intransigencia inverosímil ante cualquier postura que desfavorezca sus determinaciones.

En todos los años de su existencia, estas jamás han salido en defensa de ninguna iniciativa a favor de la patria ni del pueblo que se supone cabe dentro un sentimiento íntegramente patriótico. Siempre y cuando continúen los beneficios que les ha otorgado su designación, se olvidan de la patria y no pierden nuncasu orientación.

Estos han sido capaces de ultrajar al pueblo dominicano y de intentar despojarle de sus más grandes triunfos, al igual que han sido cómplices y partícipes del despilfarro más ciclópeo con la malversación del inmenso caudal que legó el gobierno de Rafael Leónidas Trujillo Molina al pueblo dominicano.

No obstante esto, se siguen beneficiando del pueblo dominicano con suntuosas asignaciones mensuales como ONG, e incluso fueron favorecidoscon $106 millones de pesos que les proporcionó el gobierno del Presidente Fernández para la construcción de su Museo de la Resistencia.

Ya ha llegado el momento de dejar nuestras diferencias históricas en el pasado, pues el pueblo dominicano está cansado de más de lo mismo.

Las encuestas que realizaron los periódicos Hoy y El Nacional, junto con la última encuesta en la emisora radial Z101, donde el pueblo favorece el levantamiento de esta ignominiosa prohibición, es prueba fehaciente de ello.

No podemos permitir que continúen desvirtuando las opiniones y los propósitos de quienes apoyamos los atributos positivos de esa Era.