Opinión

La gallina

La gallina

El Fondo Monetario Internacional (FMI) redujo la proyección de crecimiento mundial para este año de 3.9 % a 3.7 %, pero aumentó el correspondiente a República Dominicana de 5.5 % a 6.4 %, lo que coloca la economía nacional como la de mayor incremento de América Latina.

Esa notable proyección de crecimiento económico contrasta con la otorgada por el FMI a Latinoamérica, de apenas un 1,2 %, matizado por la ralentización de las economías de México, Argentina y Brasil, por lo que la dominicana será la de mayor empuje en la región, seguida por Panamá (4.6 %).

El FMI resalta en el escenario económico dominicano una relativa estabilidad y de control de inflación (4.1 %) alineado con la meta del programa monetario del Banco Central, así como una reducción en el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos (1.6 %).

Ese proyectado crecimiento de la economía dominicana, por encima de su potencial, contrasta también con la previsión de reducción para este año o 2019 en las de Estados Unidos, China y España, aguijoneadas por una brutal guerra comercial y un aumento más de lo esperado en las tasas de interés.

El promisorio vaticinio del FMI en ningún modo debe interpretarse como que República Dominicana se ha colocado a las puertas del desarrollo ni que su economía es comparable con las del norte de Europa; lo que se ha dicho es que será en 2018 la de mayor crecimiento en América Latina.

También se advierte al Gobierno y agentes económicos sobre el difícil entorno internacional, matizado por el sostenido incremento en los precios del petróleo, guerra comercial y encarecimiento de los papeles de deuda, como consecuencia del incremento en las tasas de interés.

La economía dominicana presenta un cuadro anémico en su estructura o anatomía, que se manifiesta con baja fiscalidad, elevado endeudamiento y alta dependencia de factores económicos y monetarios externos, como turismo, remesas, inversión extranjera directa o de índole monetaria como el dólar, factura petrolera e incremento sobre los intereses de la deuda pública.

De nuevo se reclama del Gobierno, clase política, liderazgo empresarial y mentada sociedad civil que en la diversidad de sus intereses procuren halar la cuerda en la misma dirección del crecimiento y estabilidad económica y que por ningún motivo intenten descabezar a la gallina de los huevos de oro.

El Nacional

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