Por la escabrosa misión de preservar el orden público y los excesos en que suelen incurrir sus miembros, la Policía no tendrá nunca una buena imagen.
Sin embargo es saludable que el director Edward Sánchez, se haya propuesto evitar y actuar contra los abusos de los agentes, al tiempo de acercar más la institución a la población a través de programas sociales y deportivos.
La Policía tiene no solo que profesionalizarse, sino humanizarse. Los útiles deportivos que ha distribuido Sánchez en clubes y barrios de distintas comunidades representan un paso importante para cambiar la horrorosa imagen que en gran medida se ha ganado la Policía con sus acciones represivas.
Sánchez, un oficial joven, designado en la dirección del cuerpo por méritos, ha tenido muy buena iniciativa con su acercamiento a los sectores populares, pero también con disciplinar los agentes.