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LA Semanal: cronología de un diálogo que marcó la agenda mediática de RD

LA Semanal: cronología de un diálogo que marcó la agenda mediática de RD

Tras 110 ediciones de diálogo directo durante más de dos años, LA Semanal con la Prensa, encabezada por el presidente Luis Abinader, cerró al parecer su ciclo el pasado 8 de diciembre.

Corría agosto del 2023, especifícame el día 28, cuando se inició este novedoso diálogo oficialista con los medios de comunicación, en un contexto de exposición, preguntas y respuestas.

En su primer entregada, el mandatario enfocó su explosión en los estragos de la tormenta tropical Franklin, anunciando una inversión superior a los RD$5,000 millones para rehabilitar infraestructuras viales y servicios básicos, así como para asistencia social.

Lo que comenzó como un ejercicio inédito de rendición de cuentas, como alegaban sus gestores, terminó consolidándose como el eje central de la comunicación oficial y de la agenda política y mediática del país.

Durante esos intercambios de cada lunes, realizados en el salón Las Cariátides del Palacio Nacional, se abordaron temas relativos a la transparencia, la seguridad ciudadana, la situación con Haití, salud, turismo, economía y otros.

LA Semanal

Más allá del guion institucional, LA Semanal evolucionó para dar cabida a debates políticos y a cuestionamientos «incómodos» para su principal protagonista: Luis Abinader.

Sin lugar a dudas, el espacio logró su objetivo oficial, convirtiéndose desde el principio en una poderosa herramienta de comunicación oficial, pero también, política.

Para algunos analistas, el espacio permitía al Gobierno imponer la narrativa de la semana, sirviendo de trampolín para los funcionarios invitados y para la imagen del propio mandatario.

Aunque el encuentro lleva más de dos meses sin realizarse, la Presidencia de la República aclaró en enero que el espacio no ha sido suspendido, sino que se encuentra en un proceso de evolución técnica y tecnológica.

Críticas

La oposición, liderada por Leonel Fernández, de la Fuerza del Pueblo) y Danilo Medina, del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), cuestionó en su momento la naturaleza del evento.

Alegaban que el espacio se desviaba de su propósito original: rendición de cuentas, para convertirse en una plataforma de proselitismo y debate político.

Las observaciones no se limitaron a los políticos, sino también analistas, que entendían que el espacio debía cerrar su ciclo, porque el mismo comenzaba a generar poco interés colectivos.

Ronny Mateo

Confiando en una sociedad más justa. Periodista de larga experiencia