El afinamiento que proporciona la escuela conduce a postergar el empleo del verbo /lamber/, de gran arraigo en el habla dominicana. Lo reemplazan por lamer.
Sin embargo, /lamber/ se resiste a ser arrinconado y ha respondido creando una familia de palabras, la mayoría de sabor criollo.
Veamos la contraposición entre lamber y lamer. Ambos proceden del latín “lambere”. Aunque /lamber/ conserva más proximidad con el verbo original, el Diccionario de la lengua española lo declara desusado, sin negarle relación semántica con lamer.
Aún más, señala la publicación oficial que /lamber/ se usa en algunas regiones de España (Canarias, Extremadura, León, Salamanca) y en América con el mismo significado de lamer”.
Entre los sinónimos de lamber, según el Diccionario académico, se cuentan los siguientes: lamer, langüetear, lengüetear, lametear, lambetear, relamer, chupar, chupetear.
Una segunda acepción indica que, en Bolivia, Colombia, México, República Dominicana y Uruguay /lamber/ se emplea en el sentido de adular (hacer o decir lo que puede agradar a otro).
Al definir el verbo /lamer/, el más importante repertorio lexicográfico del español señala: Pasar la lengua por la superficie de algo. Sus sinónimos: langüetear, lengüetear, lamber, lametear, lambetear, relamer, chupar, chupetear.
Son los mismos de lamber. ¿Se contradice el Diccionario al afirmar que este verbo está en desuso? Parece que sí.
Otra acepción de lamer es: Rozar blanda y suavemente algo al pasar por ello. El arroyo lame las arenas. Sus sinónimos son: rozar, tocar, acariciar, besar.
En el habla de los dominicanos, el verbo lamber no puede caer en desuso, aunque las madres corrijan a sus muchachos con el señalamiento de que se dice lamer.
Sin embargo, esa dulce señora asume el tono de enojo para referirse a alguien que se presenta a comer en una actividad a la que no ha sido invitado: “Vino a lamber” o “La gente no puede vivir lambiendo”.
Del participio de lamber, destinado a formar el pasado compuesto (ha lambido, hemos lambido) han derivado otros valores semánticos.
El Diccionario del español dominicano dice de lambido que es descarado, fresco, pero también se refiere al pelo lacio cuando está muy pegado al cráneo.
Obviamente, a esto se agrega otra marca del español dominicano, que es la elisión de la consonante /-d/ para decir “lambío” y relambío. Relambido (relambío en RD) es lo mismo que descarado. Pero también desvergonzado, carilimpio.
La voz lambón, lambona, también venida del verbo /lamber/ es considerada vulgar y coloquial por los académicos de la lengua y, según el Diccionario, en Colombia, Ecuador y República Dominicana significa adulón.
Le asigna los sinónimos: adulón, adulador, zalamero, pelotillero, pelota, adulete, chicharrón, manyaoreja, servil, rastrero, lameculos, lambeculo. Además, soplón, delator, chivato, acusica.
Es claro que, entre dominicanos, la principal acepción de esa palabra es la referida a persona que se presenta a lugares donde no lo han invitado.
El Diccionario del español dominicano lo expresa de este modo: Lambón es persona que tiene por hábito comer, beber o vivir a costa ajena. En la segunda acepción dice que es adulador y servil.
El sustantivo lambonismo viene de la misma familia. Es la acción de lamber, con más inclinación al uso relacionado con la adulación servil.
El lambonismo es un vicio muy propio de nuestra política. Esta palabra no ha sido incorporada al Diccionario académico, pero sí al del español dominicano, editado por la Academia Dominicana de la Lengua.
Esta publicación ha recogido lambonería, vocablo que también se refiere a la adulación y a la acción de comer y beber a costa de otros, sin ser invitado.
El español “castizo” cuenta con usos derivados del verbo /lamber/, tales como: lambedero, lambeplatos, lambetear, lambiscar, lambida, lambisquear, lambisconear e incluso lambón.

