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Las judías mágicas

Las judías mágicas

Hace mucho tiempo, en una ciudad muy lejana, un niño llamado Juan vivía con su mamá en el campo.

Un día, la mamá se quedó sin dinero y le pidió a su hijo que se fuera a vender la única vaca que tenían.

De camino, Juan se encontró con un comprador que le dio tres judías a cambio de la vaca. Cuando la mamá de Juan se enteró, no se lo podía creer. ¡Cómo era posible que hubiera cambiado su única riqueza por tres judías!

Sin embargo, Juan estaba convencido del poder mágico de las judías. El niño las plantó frente a su casa y muy pronto brotaron hasta convertirse en una planta enorme que se elevaba hasta el cielo. Juanito, sorprendido y curioso, soñaba con escalar por la planta.

Un día inició su ascenso. Subió hasta las nubes. Allí descubrió un fantástico castillo. Como la puerta estaba abierta, entró. Cuando llegó al comedor, advirtió que había un ogro comiendo.

El ogro era tan feo que daba miedo mirarlo. Cuando terminó de comer, el ogro se dedicó a cuidar una gallinita blanca, que estaba acostada cerca de él en un cojín. Era la gallina de los huevos de oro.

Después, el ogro se durmió en un sillón. Entonces Juan se apoderó de la gallina. ¿Qué creéis que hizo con ella?

Corrió hacia la planta de las judías mágicas. Pero el ogro se despertó al oír el ruido y salió corriendo tras él.

¡En la vida había corrido Juan tan deprisa! Cuando llegó a tierra firme, cogió un hacha y empezó a talar la planta mágica.

El ogro cayó en medio de un gran estruendo, que hizo temblar la tierra, y se murió. Han pasado varios meses. La gallinita blanca pone un huevo cada día. Juan y su mamá están muy contentos.

Ya no tienen preocupaciones.

El Nacional

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