Editorial

Lobo vestido de oveja

Lobo vestido de oveja

   Los ministros de Finanzas del G-20, reunidos en  Gyeongju, Corea del Sur, acordaron ceder en el  Fondo Monetario Internacional una mayor cuota de decisión   a las economías emergentes que ahora   tendrán dos asientos en su Directorio, lo que según el presidente de FMI servirá para proteger a  los más pobres.

 Sesenta años después de  fundada, esa institución financiera cuyo principal accionista es Estados Unidos,  concede dos de sus 24 butacas para que representen a 154 países definidos como  en vía de desarrollo.

El presidente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, considera que  esa decisión  concede legitimidad  a su papel de gendarme de la  economía mundial.

A causa de la crisis financiera que afloró a finales de 2007, el FMI dio un giro de casi 360 grados en su trato con economías  pobres y emergentes agobiadas por los efectos del crack global.

República Dominicana figuró entre  las  naciones pobres que recibió un trato preferente del Fondo, con  el que firmó un acuerdo Stand by en 2009, que permitió ingreso de recursos frescos para la ejecución de un programa “anticíclico” que pudo reactivar la economía.

Ese gendarme  muestra hoy su verdadero rostro de  verdugo  al exigir al Gobierno un recorte de un 20 por ciento en el Presupuesto  vigente para completar  750 millones de dólares en pago a una dudosa deuda del sector eléctrico y obliga además a un recorte de más de 10 mil millones de pesos adicionales para ser transferidos al Banco Central.

Como si todo eso fuera poco, también exige que el déficit fiscal del 2010 se reduzca  de 2.7  a 1.6 del PIB, lo que significa mayores mutilaciones presupuestarias y la imposibilidad de  desembolsar créditos externos aprobados. El FMI fue lobo vestido de oveja. Y la oveja ha vuelto a joderse.

El Nacional

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