Ante la carencia de combustibles y otros males que asfixian a Cuba, Rusia explora fórmulas para extenderle un salvavidas.
En los más de 60 años de la fracasada revolución socialista, Cuba no había sufrido una crisis tan apremiante.
Ha tenido que cerrar hoteles, reubicar turistas y restringir los vuelos al carecer de combustible para los aviones.
México se ha atrevido a desafiar la amenaza de Donald Trump a los países que ayuden a Cuba.
Pero Rusia busca ir más lejos con la exploración de fórmulas para enfrentar la crisis de combustibles.
“Tanto por canales diplomáticos como por otras vías mantenemos intensos contactos con los amigos cubanos”, expresó el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, tras declarar que la situación de la isla es “realmente crítica”.
Por aquí se dice que los amigos se conocen en las buenas y en las malas.
Rusia no puede abrigar temores para tenderle una mano a un aliado que se ha atrevido a respaldar sus alegatos para invadir a Ucrania.
Lee también: Vuelos Cuba–Madrid deberán parar en Santo Domingo por crisis de combustible
Sin citar pruebas Trump ha bloqueado el suministro de petróleo a Cuba bajo el alegato de que la nación representa un peligro para la seguridad de Estados Unidos.

