Editorial Opinión

Mal en la sábana

Mal en la sábana

La reunión virtual del viernes convocada por Estados Unidos para tratar sobre Haití, constituye un muy modesto paso de avance en los esfuerzos que se reclaman para que la comunidad internacional ayude a esa nación a superar una dilatada y extendida crisis institucional, política, económica y social.

Washington insiste en abordar el tema haitiano sólo por el lado de la seguridad, por lo que junto a sus socios participantes en ese encuentro prometió más apoyo a la policía haitiana, además de promover un diálogo entre los distintos sectores de ese convulsionado país.

Gobiernos e instituciones multilaterales que ejercerían como donantes y acompañantes en el abordaje de la crisis haitiana, arribaron al consenso de que lo que existe en Haití “es un reto policial, no militar”, como si la situación económica, sanitaria, ambiental y social no tuviera mayor significación.

Se pretende imponer un orden policial sobre un escenario de disolución institucional, extrema pobreza, desempleo, carencia de servicios hospitalarios, deforestación, presión migratoria y derrumbe de su aparato productivo, como si fuera posible imponer paz sobre una escenario de crasa inequidad e injusticia.

El subsecretario adjunto de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Brian Nichols, dijo que en esa reunión por invitación participaron 14 socios de Estados Unidos, la mayoría de los cuales estuvo de acuerdo en que “la Policía Nacional de Haití necesita apoyo adicional de la comunidad internacional».

A ese sesgado criterio se debe que Estados Unidos haya suministrado desde 2010 a Haití 250 millones de dólares en equipos y capacitación a su policía, a los que se agregan otros US$15 millones para este año, con lo que claramente se plantea imponer orden sobre la miseria.

Entre los socios de Estados Unidos convocados a esa reunión virtual, sólo México prometió cooperación técnica fuera del esquema de que “el problema de Haití es policial”, al anunciar apoyo para organizar las elecciones, pero Japón ofreció US$3.0 millones para construir viviendas y otras instalaciones para la Policía.

La crisis de seguridad que padece Haití es causada por un cuadro global de indefensión institucional, económica, social, sanitaria y medioambiental, por lo que aún no se entiende por qué Estados Unidos cree que eso se resuelve sólo con macana, como si el mal estuviera en la sábana.

El Nacional

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