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Masoquismo dominicano

Masoquismo dominicano

Chiqui Vicioso

Se define como masoquista a todo aquel o aquella que pudiendo cambiar una situación, que le afecta adversamente, la soporta sin reaccionar.

Es lo que sucede con todos los que viajamos entre New York y Santo Domingo, víctimas de las tarifas más costosas de pasajes aéreos de todo el mundo, y de impuestos como los diez dólares que Danilo Medina impuso vía una acción administrativa violatoria de la Constitución.

Así se lo recalcó Adriano Espaillat al presidente en su reciente visita a New York, preguntándole por qué el Estado Dominicano no ha peleado legalmente la restricción norteamericana para que tengamos una línea aérea nacional, fuente de cuantiosas ganancias para todas las aerolíneas internacionales que viajan al país.

El ultimo agravio fue encontrar que ya no se puede acceder a un agente de aerolínea si no has comprado tu ticket por internet y obtenido un supuesto sello (lo cual llevara a la bancarrota a todas las agencias de viaje del país); y oigan bien, si no han llenado un formulario de la Aduana Dominicana, por internet, antes de partir.

Este formulario se llenaba antes sentado en el avión, cuando era repartido por las azafatas, y con calma y suma paciencia se podía ayudar a los infelices dominicanos que no sabían llenar un formulario, o eran ya muy ancianos para intentarlo.

Ahora, Aduanas obliga, a nuestra población, a tener un celular y llenar su formulario en línea, y antes de partir, algo que en ninguno de los casos la mayoría de nuestra gente puede hacer.
Y esto por qué? Porque no quieren gastar en la impresión de un formulario que distribuyan las azafatas como antes se hacía?
¿Que se persigue con esto? ¿Que la mayoría de nuestra gente no pueda viajar?
Harta de los agravios de las azafatas de American Airlines, en su mayoría señoras mayores súper explotadas y sin paciencia; harta de su tacañería con una población que viaja con sus niños, a los cuales podría ofrecerle una fundita de baratísimos juguetes plásticos con los cuales se puedan entretener; harta de Jet Blue y su baratería, ¿qué le cuesta ofrecerle un sanduchito a los pasajeros, con un refresco, en vez de sus desastrosos aperitivos de papas azules fritas?
Harta de la arrogancia con que se revisten las líneas aéreas cuando no tienen competencia, a lo único que podemos aspirar los masoquistas dominicanos, que no tenemos otro remedio que viajar con frecuencia a los Estados Unidos es que el Presidente Abinader se conduela de los inmigrantes dominicanos, que dice amar y respetar, y renueve las negociaciones para la creación de una línea aérea nacional, que nos reciba por lo menos con una sonrisa, y café.