Este gobierno del Partido Revolucionario Moderno (PRM) que encabeza el presidente Luis Abinader, no es un gobierno corrupto, aunque sí hay corruptos.
¿Hay corrupción en el gobierno? ¡Si, hay corrupción! Lo digo de manera categórica, de la misma manera que también digo que el gobierno del PRM y de Luis Abinader no es un gobierno de corruptos, no porque los perremeístas no sean corruptos, sino porque hay una voluntad política, expresada en la práctica y en la teoría de condenar y castigar los actos reñidos con la ley, la ética y la moral desde la primera magistratura del Estado, es decir, desde la presidencia de la República, contrario a lo que sucedía durante “la peste morada” que azotó el país durante 20 años.
A los hechos me remito: todas las denuncias de corrupción realizadas en los medios de comunicación, tanto de la oposición política, como de sectores sociales interesados, han sido investigadas por el Ministerio Público que tiene la instrucción de actuar consecuentemente, como ordena la ley, porque, como ha dicho el presidente Abinader, tiene amigos, pero no cómplices para repartirse el dinero extraído de las arcas del Estado.
La República Dominicana era uno de los países más corruptos del mundo durante los 20 años del PLD, 12 de Leonel Fernández, el padre de la corrupción moderna, seguido de su examigo “Dañino” Medina, que siguió sus pasos, a tal grado que todo su entorno civil y militar hoy está procesado por la justicia, incluyendo a sus hermanos y hermanas.
Según el ranking mundial publicado por Transparencia Internacional, tras la llegada al poder del PRM y de Abinader, la República Dominicana no figura en la lista de los países más corruptos del mundo.
“La República Dominicana no ha bajado, sino que ha mejorado su puntuación en el índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional en los últimos años, subiendo de 28 puntos en el 2020 a 37 puntos en 2025/2026. Esto representa una mejora significativa en la lucha contra la corrupción, escalando varias posiciones en el ranking”, publicaron los diarios.
La corrupción es un flagelo que afecta a todos los países del mundo, incluyendo aquellos donde la corrupción se castiga con cadena perpetua y muerte, como en la República Popular China que ocupa el número 66 de 180 países estudiados por Transparencia Internacional.
Observen estos datos. “En el año 2015 el Partido Comunista de China sancionó a casi 300,000 de sus miembros por casos de corrupción, unos 200,000 cuadros dirigentes del partido recibieron un «castigo ligero» por sus infracciones, mientras que otros 82,000 recibieron una «sanción importante
«. “En el año 2020 se celebraron un total de 22,000 juicios por corrupción en los que se han visto implicadas unas 26,000 personas y hubo más de 20,000 condenas, algunas de ellas a muerte.

