La mentira que suele iniciar como un juego de niños, con el tiempo puede ser patología
Miguelina Terrero
miguelinaterrero@hotmail.com
Cuando los niños mienten en ocasiones los padres no suelen darle importancia, incluso muchos lo comentan como un chiste que resalta su inteligencia, por tener esta “habilidad” siendo tan pequeño. Pero en realidad, mentir es un recurso que debe ser analizado por los padres, para detenerlo antes de que se convierta en una patología lamentable.
Definida por la psicóloga Olga Maria Renville, la mentira es un recurso que muchos niños utilizan por diversas causas, como: el miedo a las figuras de autoridad y el hecho de vivir en una realidad muy dolorosa o que no le agrada.
“Cuando la mentira se convierte en un hábito y único recursos para resolver situaciones o enfrentar responsabilidades, entonces puede con el tiempo convertirse en una patología que se conoce como mitomanía, donde la persona tiende a creer sus mentiras y en ocasiones refugiarse en un submundo creado a través de las mentiras formuladas” dijo la profesional de la conducta. Cuando un niño miente por lo general se presentan cambios en su tono de voz y evita el contacto visual. Es entonces cuando se debe tomar en cuenta que una mentira conlleva a otras y hay que evitar que se conviertan esto en un hábito.
¿Cuándo mienten?
-Cuándo las figuras de autoridad, ya sean los padres o el maestro, son muy rigurosos en cuanto a los castigos o reprimendas ante una falta cometida, en ocasiones esto conlleva a que los pequeños mientan para defenderse.
-Algunos niños mienten cuando no aceptan una realidad y la quieren ocultar, como por ejemplo la violencia intrafamiliar, el divorcio de sus padres y las dificultades económicas. Una buena manera de educar los niños para evitar las mentiras es fomentando la confianza y la responsabilidad a través de una comunicación llana y simple, donde éste pueda comprender que existen consecuencias en proporción a sus acciones, las cuales deben estar definidas afirma Renville.

