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Para leer antes del discurso del Presidente Luis Abinader el 16 de agosto, del 2022, El miedo es una amenaza, una inquietud, una incomodidad, que a veces es una sensación intensa que escapa a la razón, crea desconfianza y nos impulsa a creer que va a suceder algo negativo, generador de angustia frente a lo que percibimos como un peligro real o imaginario.
El miedo a la grandeza que es “el más común y poderoso” (Alejandro Meza, 2016), se disfraza en el “fracaso aparente”, que suele ocultar el miedo a la grandeza.
La ley de la inercia no está presente solo en la física de los cuerpos como regularmente nos enseñan en la escuela, también se manifiesta con mucha intensidad en la realidad emocional, psicológica, social y política.
La forma de sentir y pensar, igual que los modelos sociales y políticos tienen una raíz y manifestación histórica, que se resiste al cambio, sino hay una fuerza que presione en su dirección y realización.
Las “creencias y los deseos” son persistentes, no son fáciles de superar y mirar lo nuevo que se presenta ante nosotros.
Si no vencemos los miedos contenidos en nuestras creencias tradicionales y deseos más comunes e inmediatos, seguiremos petrificados buscando la seguridad y la confianza en los modelos y los liderazgos del pasado.
La primera condición para cambiar es vencer el miedo que nos paraliza.
No es casual que en la primera declaración del profesor Juan Bosch, al regresar veintitrés años después de su exilio y bajar del avión, llamara a “vencer el miedo”.
Por: Alejandro Abreu
licalejandroabreu@yahoo.com

