Que las dominicanas pueden decidir sobre la interrupción de un embarazo a riesgo, es todavía tarea pendiente en la “ocupadísima” agenda de nuestros legisladores. En tanto, las manifestaciones de “reafirmación cristiana” (igual 1963) dirigidas por autoridades eclesiásticas y partidos conservadores, tienen por objeto denigrar todo proyecto o iniciativas que lleve la palabra “género o salud sexual reproductiva” sin importarles las consecuencias futuras.
Uno de los falsos argumentos utilizado es: la defensa y prolongación de la familia, por la facultad que tienen estas (Papá, mamá, niños y perro) para reproducirse y prolongar la humanidad. Mediante esta maniobra, detienen y/o interrumpen los programas de educación sexual para evitar embarazos; acceso a medios anticonceptivos; interrupción embarazos no deseados, además impiden a familias homoparentales participar en la crianza de los niños.
Los promotores de la “paridera” evaden mencionar que el planeta esta sobrepoblado con más de 7 mil millones de personas, y que solo en esta isla, tenemos 22 millones —y contando.— Algunas repercusiones de la alta densidad demográfica son: aumento en la necesidad de recursos (vivienda, alimentación, agua); mayor producción de desechos que contaminan el medio ambiente; conflictos por los espacios. En fin, reducción de la calidad de vida, que afecta sobre todo a las mujeres.
Precisamente cuando las niñas deberían estar estudiando en la escuela y soñando con todo lo que tienen por delante, las trabas impuestas a los programas de educación con equidad de género, les impiden hacer realidad sus ambiciones. La mitad de las agresiones sexuales se cometen contra niñas de 15 años o menos. Los embarazos en menores son elevados y una de cada tres menores contrae matrimonio antes de cumplir los 18.
¡Que ironía! Nos hablan de valores, para impedir que nuestras mujeres puedan: Planear sus familias, vencer la pobreza, mejorar la salud de madres e hijos, lograr una mayor equidad de género, eliminar los feminicidios y las muertes materna y sostener a la juventud. Desafortunadamente, nuestro gobierno es vacilante, presta atención a esas voces agoreras de siempre, en lugar de cumplir sus compromisos para alcanzar un desarrollo sostenible que nos beneficie también a todos.
Hoy, Día Mundial de Población, los dominicanos debemos reflexionar y actuar sobre estos temas. Basta ya de asustarnos con fantasmas como la “Ideología de Género”. Afortunadamente, tenemos instituciones como UNFPA y PROFAMILIA que nos acompañan en estas legítimas aspiraciones.

