Omisiones Odebrecht



El juicio preliminar sobre la corrupción en la gestión y asignación de obras a la constructora Odebrecht ha evidenciado superficialidad de las investigaciones, para no tocar a pejes gordos, como carácter selectivo del expediente. Pero si no se quiere dar crédito a los argumentos de los imputados en sus medios de defensa, forzosamente hay que establecer comparaciones con casos por las mismas causas, como en Perú, donde el expresidente Pedro Pablo Kuczynski, quien había renunciado en marzo de 2018 salpicado por el escándalo, acaba de ser detenido por sus presuntos vínculos con las operaciones de la constructora. Con Kuczynski, de 80 años, son cuatro los expresidentes perseguidos en la nación suramericana, donde la firma dijo que los sobornos habían sido de 29 millones de dólares.

En República Dominicana, donde Odebrecht declaró que los sobornos fueron de 92 millones y donde operó su oficina para hacer los pagos irregulares a políticos y empresarios de distintos países, la Procuraduría General de la República exhibe como trofeo de las pesquisas una indemnización de la compañía de 184 millones de dólares, muy inferior a la lograda en Perú, y el sometimiento selectivo por supuesto enriquecimiento ilícito y lavado de activos con unas pruebas prácticamente fabricadas, no resultado de una investigación seria, de siete personas. Durante el desarrollo del proceso, el principal acusado, el empresario Ángel Rondón, retrató el burdo espectáculo con una exclamación: “¡Ay, si Vasconcelos hablara!”. Con la expresión se refería al gerente aquí de Odebrecht, Marco Vasconcelos Cruz.

El acuerdo de lenidad entre el Estado dominicano y Odebrecht comprometía a Vasconcelos a proporcionar todas las informaciones al Ministerio Público sobre las operaciones de la compañía. Pero de acuerdo con Rondón, quien en su condición de representante de la constructora desde 2001 es el más conocedor del caso, el antiguo gerente de la firma no dijo todo lo que sabía.

O las autoridades no se interesaron, sabrá Dios por cuales razones, en hacerlo cumplir con el convenio. O si habló, prefirieron callar para evitar ese escándalo mayúsculo que pronosticó Rondón o una tempestad como la que ha azotado el mundo político y empresarial en Perú.

Imputados como el exministro de Obras Públicas, Víctor Díaz Rúa, y el propio Rondón, han declarado que si están ellos, también deberían estar otros, de algunos de los cuales se han mencionado nombres. Las omisiones saltan a la vista aunque el procurador Jean Alain Rodríguez dijo que en el expediente estaban todos los que son. Las exclusiones son obvias, aparte de los endebles de las pruebas que sustentan el expediente contra todos los imputados.