Los sustantivos y adjetivos que se refieren a la nacionalidad o procedencia geográfica se escriben siempre con minúscula inicial. Es decir: dominicano, argentino, peruano, santiaguense, santiaguero, madrileño, michense o parisino.
El gentilicio dominicano, cuyo femenino (dominicana) es igual al nombre del país, como ocurre también con argentino (a) se presta más que otros a confusión. Mucha gente cree que si escribe dominicana al lado de un sustantivo femenino, está escribiendo el nombre del país y por eso suele aparecer en mayúscula en expresiones como: La patria dominicana, nacionalidad dominicana, bandera dominicana.
Por igual, algunos usan mayúscula en el adjetivo dominicano en expresiones como: El pueblo dominicano, el Estado dominicano. Por más amor que profesemos a nuestro país podemos escribir: suelo dominicano, país dominicano, tierra dominicana, música dominicana, literatura dominicana, café dominicano, prensa dominicana y hasta Gobierno dominicano.
Si del país suramericano se trata, será lo mismo, en términos políticos, escribir: La presidenta argentina, Cristina Fernández que: La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, pero en términos gramaticales, como se ve, no es igual.
Una mujer nacida en Filipinas será de nacionalidad filipina, como las costumbres filipinas y la música filipina. Mayúscula solo requiere el nombre del país donde se asienta el pueblo filipino y que gobierna el Estado filipino.
Los nombres de pueblos, o etnias tampoco requieren mayúscula: los aztecas, los incas, los taínos, los caribes, los arauacos, los árabes, toltecas. Por igual, escribiremos en minúsculas: ibérico, itálico, hispano, sevillano, romano, alemán, otomano, turco, barahonero, sanjuanero, yumero o samanés.
Animales y plantas
Algunos animales tienen nombres propios, y como tales, se han de escribir con mayúscula (Rocinante, Chita, Laica, Dolly, Pluto, Moby Dick, Terry, Moly ). Pero los nombres comunes con los que se designan en español las especiales de animales y plantas se escriben con minúscula inicial porque se trata precisamente de palabras comunes.
No importa que su nombre tenga un eco de grandeza: el águila real, el alcaudón chico, la ballena jorobada, el buitre leonado, el oso pardo, cigua palmera, escarabajo pelotero, tigre, león, leopardo. Irán en minúscula, aun se refieran a la raza de los animales: gato persa, dogo, dálmata, pequinés, pastor alemán, dóberman o pitbul.
En aquellas denominaciones pluriverbales que contienen un topónimo o un nombre propio, -señala la Ortografía de la lengua española- este mantiene la mayúscula inicial: tigre de Bengala, gato de Angora, perro de Terranova. Solo cuando el nombre propio de esta especificación se independiza y pasa a utilizarse como nombre común designativo de la raza, se escribe con minúscula: un chihuahua, un terranova
Las plantas llevan también su nombre en minúscula: encina, caoba, limonero, palma real, cocotero o palma de coco, roble, pino. Hasta el próximo domingo.

