Opinión Articulistas

PGR y “áreas protegidas

PGR y “áreas protegidas

Narciso Isa Conde

La procuradora general de la República instruyó y anunció la realización de una investigación “exhaustiva e inmediata sobre las afectaciones, ocupaciones ilegales y posibles fraudes inmobiliarios” en diversas áreas protegidas del país, a cargo de un “equipo de alto nivel”.

Hace años que muchas áreas protegidas están desprotegidas y muchos delitos ambientales cometidos contra ellas por gente de mucho poder y dinero, siguen impunes; entre ellos, los ejecutados durante el régimen político-judicial a que sirve la procuradora.

Es necesario ir al fondo de este asunto porque estamos cansados de anuncios espectaculares e investigaciones que luego se disipan, en tanto los intereses del gran capital imperialista y local van en sentido inverso a ciertas demagogias judiciales.

La cuestión es mucho más grave y más profunda cuando se habla de sanciones y soluciones a una crisis ambiental que crece sin cesar bajo el reino del capital.

El planeta está cada vez más árido, caliente, envenenado, contaminado, con menos bosques, menos vegetación, menos manglares, menos fuentes de agua. Un planeta menos habitable. Más vulnerable, con más población empobrecida y mayores riesgos catastróficos.

Planeta y Humanidad padecen una crisis ambiental que tiene una carga mortal superior a otras, en tanto no solo atenta contra la vida de las generaciones presentes, sino además de los seres humanos por nacer.
Dramática realidad que pesa con mayor fuerza sobre los territorios históricamente sometidos al coloniaje imperial, como la República Dominicana; y si no lo creen, indaguen lo que hacen Falcondo, Barrick Gold, lo que hizo Alcoa.

Indaguen lo que hicieron los tutumpotes en Valle Nuevo y lo que están haciendo los granceros con los ríos, los hoteleros de playa con los manglares y corales, y los dueños de aserraderos con los bosques… y lo que quieren hacer Gold Quest en el suroeste y Uni Gold-Barrick en el Noroeste.

Indaguen sobre el destino de numerosas denuncias e investigaciones de delitos ambientales ya planteadas: agresiones a áreas protegidas, contaminación tóxica de la Presa de Hatillo por Barrick Gold, la planta flotante de Pueblo Viejo, la Cementera en el Parque Caamaño, las chimeneas contaminantes de Falcondo y las usurpaciones patrimoniales.

Aquí los daños ambientales provocados por un capitalismo irremediablemente voraz y destructivo los pagan los de abajo, mientras la naturaleza va perdiendo valor de uso, se deteriora en grande y privatizan lo que va quedando de ella.

Urge, pues, crear conciencia de que la lucha ambiental necesita crear contrapoder y disputarles el poder a las elites capitalistas y a sus buro-tecnocracias ecocidas. ¡El capitalismo no es ambientalmente sustentable!