Plan reelección luce acorralado



Tras el rechazo público de dos ministros cercanos al presidente Danilo Medina, además del comunicado de la embajada de Estados Unidos de que el respeto a la Constitución es una muestra del compromiso de un país con la democracia, y la oposición la mayoría en la Cámara de Diputados al proyecto continuista impulsado por danilistas luce complicado.

A esto se suma que también iglesias, grupos empresariales y otras organizaciones de la sociedad civil se han anotado en el movimiento de rechazo a otra modificación constitucional que habilite a Medina para otra repostulación.

Mientras que entre los legisladores de la cámara baja las pretensiones continuistas tienen un rechazo de 36 diputados leonelistas, 50 del Partido Revolucionario Moderno (PRM) y de un grupo de congresistas de organizaciones pequeñas que también se oponen.

Tras el comunicado de la embajada de Estados Unidos en el que deja claro el tipo de gobierno que respalda, el senador republicano Marcos Rubio, por la Florida, colgó un mensaje diciendo: “los esfuerzos del presidente Danilo Medina de alterar la Constitución de la República Dominicana, en un intento por postularse para un tercer mandato presidencial, debería ser un motivo de grave preocupación para las democracias de la región y del mundo”.

También se opone el senador demócrata por el estado de Nueva Jersey, Bob Menéndez, quien ha advertido del peligro de una nueva reelección del mandatario.

En tanto que en los predios de la Cámara Baja se habla de cabildeos por agenciarse una mayoría con la que no cuenta ese sector, en tanto las principales figuras del danilismo son observadas por la opinión pública nacional e internacional.
Este diario fue enterado de que, como ha ocurrido con otros personajes de la vida pública nacional cuyas visas fueron quitadas por Estados Unidos, hay la decisión de denunciar a quienes cambien de chaqueta inesperadamente para posibilitar un voto favorable.

Según se supo hasta las ausencias son tomadas en cuenta en una eventual convocatoria con ese propósito, toda vez que en épocas anteriores se maniobró para que los votos se computasen en ausencia de los legisladores.

Aunque el poder tiene muchos brazos y posibilidades, de ser cierto que los pujos reeleccionistas tienen la aprobación del presidente Medina, los espacios de maniobra se le cierran, ante una comunidad internacional advertida de la supuesta compra de diputados.

Con casi un 70 por ciento de rechazo a la reforma para establecer una reelección, una eventual candidatura de Medina podría arrastrar al país a una profunda crisis política, cuya última versión se vivió en el año 1994, que obligó a un acuerdo político que quitó dos años al doctor Joaquín Balaguer.