Opinión Articulistas

Polvos traen esos lodos

Polvos traen esos lodos

Juan Taveras Hernández

Esos polvos, provocados por los políticos del gobierno y de la oposición, trajeron estos lodos que hoy los embarran a todos, como los que afilan cuchillos para sus propias gargantas.

La vulgaridad, el lenguaje sucio, las palabrotas, el insulto, las maldiciones desproporcionadas, la falta de respeto al público, etc., tienen cada día más espacio en los medios de comunicación de masas.

Los adjetivos y los insultos personales sustituyen la falta de formación académica, la educación familiar y la lectura. A falta de formación intelectual, las descalificaciones personales, ética y moral, priman en las discusiones y los debates. No se ponderan las ideas. (Esos polvos sociales trajeron estos lodos que hoy nos ensucian a todos de la misma manera).

Muchos medios de comunicación, sobre todo redes y plataformas digitales, se han convertido en una letrina donde se defeca contra cualquiera, no importa su posición política, económica o social. (presidente y vicepresidenta de la República, empresarios, atletas, artistas, alcaldes o alcaldesas, ministros o ministras, senadores o diputados, fiscales y Jueces. Todos somos sujetos de insultos, difamación, extorsión y chantaje.

Todos en un mismo saco
Y lo peor: ¡No hay consecuencias jurídicas! ¡El miedo parece haber ganado la batalla! ¡Nadie quiere actuar como manda la ley!
Dirigentes y funcionarios del Partido Revolucionario Moderno (PRM), aspirantes a la presidencia de la República, con los recursos del Estado, en su mayoría, patrocinando campañas sucias unos contra los otros, descalificándose y devorándose como antropófagos, sin darse cuenta del daño que les hacen a sus compañeros, y se hacen a sí mismos.

Hoy esos señores que financian el chisme, la vulgaridad y el morbo, no saben cómo detener las campañas difamatorias, las extorsiones, ni los chantajes que se exponen públicamente en algunos medios digitales, sin ninguna consecuencia penal.

Los partidos de oposición, que iniciaron las campañas sucias, descafilándose unos y otros desde el poder, siguen montados en esa ola, ampliándola con los funcionarios del presente gobierno, cayendo en la misma trampa.

En estos momentos, nadie está exento de ser difamado, extorsionado y chantajeado por “los francotiradores del éxito ajeno”, los facinerosos, sicarios y tunantes de la comunicación a través de redes y plataformas digitales.

“Difama, difama, que algo queda”, que en la actualidad nada es mentira ni es verdad, que todos somos iguales, inmorales, ladrones, corruptos, sinvergüenzas, infieles, sin valores éticos, sin escrúpulos. Nadie sirve en este país. Somos unos canallas capaces de los más horribles crímenes y delitos. (Esa es la narrativa).