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El peligro de las presiones externas en el sistema judicial dominicano

El peligro de las presiones externas en el sistema judicial dominicano

Yosbert Vázquez

En toda democracia, la justicia debe actuar como un árbitro independiente que resuelve conflictos conforme a la ley y protege los derechos de los ciudadanos. Sin embargo, cuando sectores externos como abogados influyentes, grupos de interés o campañas mediáticas intentan presionar a los tribunales para influir en sus decisiones, se pone en riesgo la independencia judicial, uno de los pilares fundamentales del Estado de derecho.

En la República Dominicana, este debate ha cobrado relevancia en distintos momentos. El presidente de la Suprema Corte de Justicia y del Consejo del Poder Judicial, Luis Henry Molina, ha insistido en que los jueces deben decidir exclusivamente conforme al derecho, sin someterse a presiones externas. Según ha explicado, la independencia judicial no es un privilegio de los magistrados, sino una garantía para toda la ciudadanía, ya que asegura que las decisiones se adopten conforme a la Constitución y las leyes, y no bajo intereses particulares. Con base en esta premisa, cuando se intenta influir en un tribunal a través de presiones, favores o campañas públicas, el sistema comienza a ser percibido como un espacio vulnerable a intereses de poder, deteriorando la confianza ciudadana.

Las presiones al sistema judicial pueden adoptar diversas formas, algunas provienen de litigios estratégicos utilizados para prolongar procesos o generar desgaste en la contraparte. Otras surgen de campañas mediáticas que buscan crear un clima de opinión pública que condicione la actuación de los jueces pero también existen presiones más directas, como intentos de influir a través de relaciones personales, contactos o poder económico. Frente a esta problemática, las autoridades judiciales han reiterado la necesidad de proteger la independencia de los jueces. La Suprema Corte de Justicia ha advertido en distintas ocasiones que los magistrados deben actuar como árbitros imparciales y no ceder ante presiones de ningún tipo, recordando que su obligación es analizar las pruebas y aplicar la ley con objetividad.

En este contexto, preocupa cuando algunos actores del propio sistema legal intentan utilizar su influencia para presionar decisiones judiciales. El papel del abogado es defender a su cliente dentro del marco de la ley y respetando las reglas del proceso. Cuando esa función se sustituye por intentos de presión o de influencia indebida, no solo se afecta un caso en particular, sino que también se debilita la credibilidad y la integridad de todo el sistema de justicia

La justicia, por su naturaleza, debe ser independiente incluso cuando sus decisiones resultan impopulares o contrarias a intereses poderosos. Un Poder Judicial fuerte no se legitima por la popularidad de sus decisiones, sino por su fidelidad a la Constitución y al derecho, por esa razón, proteger la independencia judicial no es solo una responsabilidad de los jueces. También corresponde a abogados, medios de comunicación, actores políticos y a la sociedad en general. Hoy el verdadero desafío no es solo que los jueces resistan las presiones, sino que el entorno institucional y profesional impida que esas presiones se normalicen.

Yosbert Vázquez, Politólogo venezolano

El Nacional

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