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Prever y conocer

Prever y conocer

En su obra, El libro negro, en el que narra pasajes del personaje mister Gog, el poeta y escritor florentino Giovanni Pappini, expone que un anciano japonés dijo: “Si un pueblo de ruiseñores siente envidia del águila y pretende parecerse a los gavilanes, acaba por ser víctima del cóndor”.

 A propósito de este criterio, parecería que nuestros otrora intelectuales considerados clásicos, a décadas o siglos externaron pensamientos, sentencias, y hasta dicterios, que coinciden en lo político y social de República Dominicana.

Ningún gobierno, por buenas intenciones que diga tener puede tomar medidas represivas y opresivas en días de asuetos, y otras normativas, en un país todavía prácticamente “bananero” no plenamente desarrollado. Se debe conocer la sicología y actitudes de los gobernados. No son en nada aconsejables los abusos.

 Y si, a pesar de la proclamada política de cambio ello no se practica, y persiste la corrupción en el funcionariado, no se puede justificar que se actúe como si fuera uno altamente industrializado e institucionalizado donde se cumple con los más elementales servicios públicos.

Pero además de esto, también parecería acertado lo que dijo el matemático y filósofo analítico británico, Bertrand Russel, quien dijo que una nación es civilizada cuando un estadista funciona con previsión y conocimientos en la aplicación de las políticas públicas.  En otras palabras, quiere decir que un país no puede ser más o menos ordenado en los estamentos del Estado, cuando se improvisa. Hay puntos nodales de un organigrama gubernamental, que deben ser certeramente ajustados.

  Si no es así, hasta la democracia es lacerada, y hay manifiestas rebeldías de las masas. Las improvisaciones son abstrusas y perturbadoras. Consecuentemente, se incurre en políticas públicas desacertadas y, por si fuera poco, lacera nuestra endeble democracia; se incurre en iniquidades que no se justifican.