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Orlando Gomez

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Es impresionantemente difícil obtener informaciones fidedignas sobre el inventario de equipos en nuestras Fuerzas Armadas, o la producción actual de la Dirección General de la Industria Militar de las Fuerzas Armadas y su funcionamiento; tanto así, que transparentar estas informaciones y facilitarlas al público pudiera ser una propuesta en sí misma. En todo caso, en vista de que la poca información pública no parece indicar que esté ocurriendo, propongo la creación de una alianza público-privada para la producción militar local de vehículos no tripulados y vehículos autónomos.

El objeto de una propuesta de esta naturaleza, y la visión del Estado hacia esta, es iniciar y estimular la manufactura de alta tecnología, apalancando las necesidades de las Fuerzas Armadas de la República Dominicana para crear una oferta en el sector privado para atenderlas y comenzar a crear un know-how, tanto en el sector público como en el privado en la manufactura de productos de alta tecnología.

Es muy probable que el Estado, especialmente en las primeras etapas, pueda perfectamente atender las necesidades de vehículos no tripulados o autónomos de las fuerzas del orden con licitaciones a proveedores internacionales, incluso con más calidad y mejores precios, pero el valor de una alianza público-privada con este enfoque no recae únicamente en la compra de este tipo de vehículo, sino en su producción local, soporte y mantenimiento local, y más aún crear la base de una manufactura de alta tecnología en nuestro sector privado que empiece a dar los primeros pasos hacia una eventual capacidad de exportación y la creación de una mano de obra lo suficientemente capacitada para atraer inversiones desde el exterior con enfoques similares de producción.

Por supuesto, si algo ha dejado muy claro la invasión rusa y, muy en particular, la impresionante defensa de los ucranianos en el actual conflicto que actualmente sacude a Europa, es que los drones, sean pilotados remotamente o sean autónomos, han traído un cambio tan fundamental en los conflictos bélicos modernos como en su momento una vez lo hicieron la pólvora, la artillería, los aeroplanos y los tanques. Y estos, a su vez, son tan adaptables que son inmensamente útiles aún en países como el nuestro, que aún no teniendo conflictos armados, debemos atender temas territoriales, catástrofes naturales y la delincuencia organizada.

Aprovechando esa necesidad es como el Estado, a través de una alianza público-privada que incluya a las universidades del país, podría crear un sector de manufactura de alta tecnología, primero con el enfoque militar para atender las necesidades más urgentes de nuestras fuerzas del orden, y eventualmente, apoyar su reenfoque para usos civiles y a través de su mano de obra capacitada para atraer inversiones desde el exterior para tales fines.

La idea no es particularmente nueva ni novedosa, una revisión histórica de la manufactura de los hoy países desarrollados muestra su vínculo histórico a los esfuerzos bélicos de años pasados, y como ese impulso les sirvió de primer paso en lo que son hoy. La propuesta es tomar las lecciones ya aprendidas por otros y aplicarlas en beneficio de nosotros.

Orlando Gómez Torrez

Orlando Gómez Torrez