Editorial

Que así sea

Que así sea

Sin despejar aún la posibilidad de una reforma fiscal en el 2022, las perspectivas de la economía dominicana parecen cambiar de sombrías a auspiciosas a juzgar por informes recientes sobre el comportamiento de sectores como turismo, zonas francas, exportaciones e inversión extranjera directa.

El 2021 cerraría con un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) cercano al 11%, según pronostican Banco Central y Ministerio de Economía, en tanto que las direcciones de Impuestos Internos y de Aduanas alcanzarían metas de recaudación adicional por RD$160 mil millones, lo que cubriría la reducción de más de RD$60 mil millones en aportes de la Tesorería Nacional.

El déficit previsto en el proyecto de Presupuesto Nacional 2022 sería de RD$174,794.8 millones, equivalente a un 3% del PIB, pero en principio se dijo que la relación negativa entre ingresos y egresos sería mucho mayor, lo que obligaría al Gobierno a procurar nuevas cargas tributarias, concertar más endeudamiento o reducir exenciones fiscales.

A julio de este año, la deuda pública, se situó en un 70.8% en proporción al PIB, incluidas la del sector público no financiero (54.2%) y la del Banco Central (16.6%), sumados los valores en circulación y demás pasivos no monetarios, por lo que el control del endeudamiento se torna en un reto para las autoridades.

El lado positivo lo representa el incremento de un 20.4% del valor de las exportaciones nacionales y de zonas francas, que en términos absolutos superarían los diez mil millones de dólares, en tanto que el turismo ha experimentado un crecimiento aún mayor que el de antes de la pandemia, lo mismo que la inversión extranjera directa.

La decisión de Estados Unidos y China de lanzar al mercado sus producciones de petróleo incidiría en una reducción global de los precios de los combustibles, alterados por el resurgimiento de la demanda de bienes y servicios en todo el mundo, lo que serviría de alivio a las finanzas del Gobierno y del sector productivo.

El crecimiento de las recaudaciones, estimulado por la expansión de la economía, libraría al país de sufrir una reducción en su calificación de riesgo por insostenibilidad de la deuda pública, toda vez que el Gobierno no tendría que recurrir a una exagerada carrera de endeudamiento para suplir déficit fiscal.

Aunque aún se mantienen pronósticos nubosos sobre el comportamiento de la economía en 2022, el cielo ha comenzado a despejarse a partir del último semestre de 2021, por lo cual las perspectivas para el próximo año se contagian de optimismo. Que así sea.

El Nacional

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