¿Quién fue ese general?



El tiempo transcurrido parece más que suficiente para que sobre la revuelta y la intervención norteamericana de abril de 1965 todas las incógnitas estén despejadas. Más todavía estando vivos muchos intelectuales, periodistas, oficiales de los institutos armados e investigadores que tuvieron un papel hasta cierto punto protagónico en los acontecimientos. Episodios como la trama para eliminar al presidente provisional Héctor García Godoy están entre los que se han quedado en el tintero. Si no la conjura en sí, los pormenores.

Tras el fracaso de las negociaciones para designar a don Antonio Guzmán Fernández presidente provisional se acordó, pese a la enfurecida oposición del general Antonio Imbert Barreras, jefe del Gobierno de Reconstrucción Nacional, la designación de García Godoy, quien había sido secretario de Relaciones Exteriores durante la breve gestión del profesor Juan Bosch.

Desde que tomó posesión el 3 de septiembre, García Godoy estuvo sometido a tantas presiones de los militares y la extrema derecha, que en más de una ocasión amenazó con renunciar del cargo. Las fuerzas norteamericanas, que eran las que dominaban tenían que ponerse en guardia para evitar que se materializara el golpe militar.

El primer gran foco de rebeldía que enfrentó García Godoy lo lideraba el coronel Elías Wessin y Wessin. Gracias a las presiones de Washington, el jefe del Cefa tuvo que capitular y aceptar su salida del país con el cargo de cónsul en Miami. Pero la tensión alcanzó después grados explosivos cuando el secretario de las Fuerzas Armadas, Marcos A. Rivera Caminero; el jefe de la Aviación, Juan (Pimpo ) de los Santos Céspedes, y el jefe del Ejército, Rolando Martínez Arana, resistieron su destitución y comenzaron a conspirar abiertamente para deponer al Gobierno.

El mandatario se enteró de que los militares habían promovido un infame “pacto de honor” que contemplaba la misión de derrocarlo si cualquiera de los oficiales era movido de su posición.

En medio de las muchas conjuras que se fraguaron para eliminar a García Godoy el investigador norteamericano Jerome Slater, en una obra sobre la intervención armada de su país en 1965, se hace eco de la versión de que un “alto dirigente militar”, cuyo nombre no cita, le solicitó al Presidente unos RD$5,000.00 para proyectos de “acción cívica” para mejorar la imagen de las Fuerzas Armadas.

García Godoy le facilitó el dinero. Sin embargo, su insatisfacción no se hizo esperar al enterarse que los recursos no eran para lo que se solicitaron, sino para contratar un grupo de matones para asesinarlo. Al no aclararse ninguna de las conspiraciones para eliminarlo, debería por lo menos revelarse el nombre del oficial que solicitaría la plata.