Carta de los Lectores

Quienes somos

Quienes somos

En el libro Cosas Añejas de César Nicolás Penson, aparece la historia de Barriga Verde: un niño que anduvo por las calles de nuestra Nación y que pudo haberse muerto de hambre, si no hubiese encontrado un dominicano que lo amparó. El niño pertenecía a la realeza española; fue encontrado por su familia y no olvidó de su ayudador.


¿Seremos los dominicanos unos Barriga Verde? Bueno, realmente nuestra historia se parece más a la de Cenicienta: una madrastra (Iglesia Católica Apostólica Romana); unos hermanastros (España y los jesuitas); que han hecho el uso del nombre y cargo de nuestro Padre Celestial, el Dios de la Biblia, del cual somos hijos legítimos, y nos han llevado a la servidumbre. Cargando nuestros orígenes de embustes (mentiras), y tapando nuestro, extraordinariamente, distinguido abolengo.

  1. Lo primero que habría que investigar es: ¿De dónde se pobló nuestra isla? ¿De dónde vinieron los indios? Esto está claro y sencillamente contestado en la Biblia: los hijos de Japhet….por esto fueron repartidas las islas de las gentes en su tierras… (Gn 10:2-5, RV1909) ¿Quién era Japhet? El hijo menor de Noé, y que se hallaba bajo la bendición de Dios, a través de su padre: “Engrandezca Dios a Japhet, y habite en las tiendas de Sem, y séale Canaán siervo”, (Gn 9:27 RVI909) nuestros indigenas estaban bendecidos por Dios.

2da pregunta ¿Quiénes vinieron con Colón? ¿Eran criminales, como testifican nuestra madrastra y nuestros hermanastros? Con el descubrimiento de América (la tierra, según la profecía de Ap 12; 15-16; 13:11 comenzó el cumplimiento de Ap 12: 16 y la tierra ayudó a la mujer…La mujer de Ap12;1 (la iglesia fiel), que estaba siendo perseguida por Satanás; que a través de la Roma imperial, había conferido su autoridad y poder a la Roma papal (Ap) 13:2).


Para el 1492, en España, hacia 7 años que se había establecido el Tribunal de la Santa Inquisición; la maquinaria romana, para destruir a los “herejes”. los reyes católicos de España (la primogénita de Roma), eran inquisidores, perseguidores de “herejes”. Las cárceles española estaban llenas de esos “herejes”.


Los herejes no eran todos de la misma estirpe: Habían hombres comunes, o simples sacerdotes; que eran torturados y quemados, y que no “merecían” ninguna consideración.

Por: Zoila Adón vidal

El Nacional

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