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QUINTAESENCIA: Las tres causales

QUINTAESENCIA: Las tres causales

Por Rafael Ciprián rafaelciprian@hotmail.com

La Sociedad dominicana, en sus expresiones más activas, está realmente dividida en dos grandes grupos. Uno está representado por los mal autoproclamados Provida y por los que apoyan las tres causales.

El grupo de los Provida se opone radicalmente a la interrupción del embarazo en cualquier circunstancia y el otro grupo está de acuerdo que la terminación prematura del estado de gestación de la mujer se realice voluntariamente en tres situaciones: Cuando la vida de la mujer corra peligro o cuando el feto tenga malformación incompatible con la vida o en caso de violación o incesto.

Resulta que las contradicciones que reflejan esos dos grupos no son antagónicas, pero se manifiestan como si fueran irreconciliables.

Para los Provida, ellos tienen la razón porque defienden la vida del feto, alegando que el artículo 37 de la Constitución los ampara, ya que protege la vida desde la concepción hasta la muerte. Y así dice el texto sustantivo, pero no saben interpretar la Constitución.

Lo que saben hacer los Provida es negar la vida de la mujer y su dignidad humana; su derecho a decidir sobre su cuerpo, sus derechos como persona y a no ser tratada como una incubadora.

Esa aberrante posición contra la vida plena de la mujer la orienta la Iglesia, y los que la apoyan se cobijan por ignorancia u oportunismo en esa sombra.
La Iglesia es coherente porque es heredera y reproductora de las ideas del filósofo ateniense Aristóteles, que en el siglo IV antes de Cristo justificaba la esclavitud y veía a la mujer como un ser inferior.

También repiten al obispo de Hipona, San Agustín, que en el final del siglo IV y principios del V, en sus Confesiones, atribuía a la mujer tantas imperfecciones físicas y mentales que terminaba considerándola un error de la creación.

Y continúan a Santo Tomás de Aquino, que en el siglo XIII, en su Suma Teológica, predicaba un patriarcado que humillaba y oprimía a las mujeres, reduciéndolas solo al servicio del hombre.

Nada más anacrónico, retrógrado y reaccionario que aplicar esas ideas hoy, en pleno siglo XXI. Y contra la mujer, que es la mitad de la población y la madre de la otra mitad, como dijo Juan Bosch.

Más aún, en un mundo en que 194 países apoyan el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo y apenas 5 países atrasados se lo niegan. Son: Nicaragua, honduras, Salvador, Haití y República Dominicana.

La Iglesia no sabe interpretar la Constitución. Ignora que ella no es únicamente el artículo 37. Tiene 277 artículos. Hay que interpretarla en su conjunto, integral, sistemáticamente. La vida sin dignidad (art, 38), sin igualdad (art. 39), sin integridad física (art. 42), sin libre desarrollo de la personalidad (art. 43), sin favorabilidad (art.74) no es vida. Nadie consciente quiere vivir así.

El Nacional