¿Podría referirse al rol de la Diplomacia contemporáneas en la salvaguarda , y promoción, de los intereses nacionales?
La Diplomacia, con las bien fundamentadas adecuaciones a la realidad actual, es el instrumento a través del cual la política exterior del Estado procura obtener sus objetivos por medio de la negociación.
Esta última asumiéndose como el procedimiento por excelencia del ejercicio de la Diplomacia, que además resulta ser, profesionalmente manejada, una efectiva técnica para el fomento, promoción y defensa de los intereses nacionales.
En esencia, por interés nacional debe entenderse, el conjunto de objetivos, valores y condiciones que garantizan la supervivencia, la seguridad, desarrollo e identidad de un Estado, definidos socialmente en cada contexto, y formulados políticamente como metas de largo plazo que trascienden a los gobiernos, y que deben orientar la acción interna y, particularmente, la política exterior y la conducta del Estado en el sistema internacional.
Una efectiva ejecución de la política exterior requiere tener metas claras y precisas, y como soporte es necesario que sus ejecutores (de Cancillería y del Servicio Exterior) cuenten con una sólida formación (multidisciplinar actualizada), que les permita actuar eficientemente, y con el fundamental conocimiento de causa.
Y en ello, entre otros esenciales fundamentos y conocimientos, deben contar con un amplio dominio del contexto internacional y nacional actual. Igualmente deben tener los imprescindibles conocimientos para saber auxiliarse, eficazmente, de los medios electrónicos de comunicación e información, que incluyen evidentemente. la Inteligencia Artificial, con la necesaria destreza y debido criterio.
Para garantizar la efectividad de su ejercicio, el agente diplomático debe tener pleno dominio, y habilidad en su ejecución, de las técnicas de negociación, entre otros imprescindibles conocimientos.
Asimismo, esa labor requiere optimizar la calidad de los mecanismos para la formulación, planificación y , ejecución de la política exterior, para lo cual tiene una importancia primordial la efectividad de los sistemas de información y análisis, e igualmente de investigación (como los que corresponden al ejercicio de las técnicas de pensamiento estratégico, y de prospectiva internacional) y, en esto, los imprescindibles recursos técnicos, y estratégicos, para anticiparse a los hechos en el ámbito de las mejores prácticas.
En esta dinámica ocupa un lugar preeminente el ejercicio de la Diplomacia económica y comercial, y también de la Diplomacia pública, dos esenciales formas de ejecución de la Diplomacia convencional, ejercidas de tal modo que las relaciones exteriores sean un instrumento efectivo para el desarrollo nacional.
Evidentemente, la complejidad, e importancia adquirida por las relaciones internacionales, han motivado que los Estados consideren como fundamental la profesionalización de esta labor; y con ello, el debido fortalecimiento de los centros académicos de formación diplomática del Estado (docentes, autoridades ejecutivas, programas de estudios y especializaciones), bajo la égida de la Cancillería respectiva, adquiriendo el carácter de “esenciales asuntos de interés nacional”.
Ineludiblemente, el diplomático contemporáneo debe ser un genuino representante de su nación: de su idiosincrasia y su cultura, de sus niveles de superación y de su honorabilidad. Teniendo como obligación de primer orden la salvaguarda y promoción de los intereses nacionales.

