El Nacional
SANTIAGO.- Una franja de terrenos de más de 200 tareas sería el lugar escogido para alojar a las familias de Carlos Díaz, desplazadas de esa comarca por derrumbes y deslizamientos de tierra fruto de la falla geológica de la Cordillera Septentrional.
Los terrenos ubicados en Canca Arriba y en los que se reubicarían a estas familias es una zona montañosa, parecida a Carlos Díaz.
Se trata, de acuerdo a las recomendaciones de los geólogos y técnicos, de un ambiente similar al que tenían anteriormente en su lugar de origen, aunque con casas nuevas y sin los bienes comunes que habían logrado levantar.
Los desplazados, que están en casas de amigos, familiares, personas solidarias que le han alojado y en el Polideportivo de Tamboril, perdieron prácticamente todo lo que tenían con el alud y los agrietamientos de tierra en su localidad.
Los afectados dicen haber perdido desde ropa de camas hasta cédulas de identidad y electoral, pero mantienen la esperanza de que saldrán adelante, aunque con las indefiniciones y temores de la inversión estatal en ellos.
Ayer voluntarios trataban de que la vida en el refugio fuera más fácil y entregaron alimentos, mosquiteros y otras indumentarias.
El sacerdote César Filpo dijo que entre los afectados hay personas que carecen de documentos y ahora se trata de sacarles sus nuevas identidades.
Gracias al buen Dios hemos tenido mucha ayuda y tenemos agua de Coraasan, una ambulancia de Salud Pública, el Plan Social de los alimentos sigue dando estos, dijo el religioso.
El refugio ha sido considerado como modelo, no hay pestilencia ni mal olor, su higiene sorprende. Los propios refugiados son dedicados a la limpieza, orden y seguridad lo que ha permitido tener un lugar controlado.
Casimiro Ureña, uno de los primeros afectados dice que a él lo han dejado fuera de los listados, no me han hecho caso y estoy preocupado, dijo.
El labriego pidió Comité que trabaja por los desplazados, no hacer exclusiones para evitar inconvenientes cuando se levanten las nuevas casas.

