El profesor Virgilio Travieso Soto era un hombre extraordinario.
Repleto de virtudes y un maestro de maestros.
Virgilio nos enseñó a todos a observar un comportamiento ejemplar y siempre ayudar a los más necesitados.
Travieso Soto nunca mostró odio frente a nadie ni tenía envidias.
Siempre quería el bienestar para su pueblo.
Educador de generaciones de profesores de educación física que hoy lo recuerdan con admiración y resaltan sus grandes cualidades.
El profesor Travieso Soto era un hombre honesto y no ocultaba la verdad.
Hablabla de frente. Era muy apreciado por sus compañeros, familiares, amigos y relacionados.
Mauricio Báez
Conversé el sábado con el hermano y amigo, doctor y profesor Humberto Rodríguez, un excelente entrenador de baloncesto.
Humberto me recordó que cuando llegó al país desde España en 1964, recibió ofertas económicas de varios clubes de la capital, pero Virgilio Travieso Soto le “impuso” a que tenía que integrarse a las filas del club Mauricio Báez como entrenador.
Y aún más, le expresó que no podía cobrar un centavo, pues estaba nombrado por la Secretaría de Deportes.
Fritura
El profesor Travieso Soto visitaba todos los días la fritura de doña Marcela, que estaba frente al club Mauricio Báez (Hoy Plaza Cultural Mauricio Báez).
Allí disfrutaba de orejitas, buche, una excelente carne frita, Hocico con unos fritos que hacia Marcela, que pasaron a la historia.
Limpieza
El profesor Virgilio no podía ver un papelito en la cancha del club Mauricio Báez.
De inmediato me llamaba y me decía: “Leo, nadie se encargó de barrer en la cancha”.
Siempre le pedía excusas, pero de inmediato me rispotaba que lo importante era que no volviera a haber ni una hoja de una mata.
Inauguración
Cuando se inauguró la cancha del club Mauricio Báez, el profesor Travieso Soto llevó la preselección de basket y jugaron dos equipos. Los azules y los rojos.
Recuerdo que Faisal Abel se la lució y gozamos con las magias de Yuyú Encarnación.
Fue un partido histórico.
Tengo muchas anécdotas de mi apreciado profesor Travieso Soto, quien cumplió el sábado 35 años de haber partido para el cielo.
En un extraordinario gesto, el “Grupo 60 de Baloncesto” rindió un homenaje en su busto del Palacio de los Deportes.
¡El profesor Travieso Soto está en el cielo junto a los hombres y mujeres buenos”.
Allí están los que han aportado a la Patria sin exigir nada a cambio.
Hasta mañana, si Dios quiere, dominicano.

