Opinión Articulistas

Testimonio abril 1984

Testimonio abril 1984

Andrés Matos

El lunes 24 de abril de 1984, la capital, el hoy Distrito Nacional, se sorprendió con el surgimiento de una “poblada sorpresiva” originada desde los barrios populares de la zona norte principalmente. Las motivaciones que se levantaron públicamente estuvieron basadas en las alzas de los precios de los artículos de primera necesidad, como impacto de las medidas tomadas por el gobierno del Dr. Salvador Jorge Blanco, justo durante la Semana Santa.

A mi parecer, este violento movimiento social, político y militar que ocasionó la muerte de más 200 personas, tomó por sorpresa a los organismos de seguridad, los altos dirigentes  Partido Revolucionario Dominicano, PRD, liderado por el doctor José Francisco Peña Gómez, debido a las incrédulas reacciones  cuando les informé del alcance y las repercusiones del desarrollo  de las acciones planeadas por los visibles organizadores, con quienes tenía cercana y leal colaboración en eventos de menos trascendencia.

En  ese momento  la zona P del partido era  la más poderosa de la parte norte, que abarcaba  Simón Bolívar, Capotillo y Los Manguitos, hoy la 42. Era miembro de su dirección y Secretario General del Comité P-3, un baluarte en la lucha en el Simón Bolívar, y confluía en la dirección zonal de la Asociación de Profesores Dominicanos, ADP, en los clubes culturales, y coincidíamos con los jóvenes vinculados a la organización del movimiento.

El 23 de abril   me sorprende desesperada la compañera  Zoila Dulce Jiménez, una mujer de “armas tomar” muy preocupada y me dice, “ hay que actuar, van a tumbar al gobierno, aquí estuvieron los muchachos a invitarme a una reunión esta noche, me pidieron que llevara mi arma de reglamento y que si necesitaba algo más en la reunión resolvemos”.

La  reunión era a las 9: 00 de la noche  en el sótano del club cultural Movimiento Gregorio Castillo, en la calle 42 del sector Los Manguitos. Entré después de forzar la puerta y llamar a dos  por sus nombres, para que supieran que era yo. Me permitieron entrar, mas no sentarme. Luis Durán y Víctor Morales, este era el líder, me explicaron el movimiento y pidieron que no me vinculara por ningún bando. Me informaron que era un movimiento militar del que ellos eran un brazo en la lucha social. Que al otro día lunes no se podrá salir a las calles. Durán, hermano de mi comadre Altagracia Quiñones, me encaminó hasta la avenida Respaldo José Martí con avenida De los Mártires, próximo al Mercado Nuevo.

Esa noche detallé a  Peña Gómez, sin dar un solo nombre, el poder de convocatoria del grupo y de los vínculos que me habían confesado con generales retirados del reformismo, entre otros políticos.

Trabajaba en Agricultura y al otro día contó al secretario Rafael Ángeles Suarez la misma historia. Estaba “en el aire”, no creía nada. A las 9: 00 tuvieron que despachar a todo el personal, al mediodía el doctor Peña Gómez pidió por Tribuna Democrática que lanzaran la guardia a las calles y más tarde, Jacobo Majluta, presidente del Senado, proclamó “candela para los conspiradores”. He ahí mi breve testimonio.

Andrés Matos
andreslichomatos@gmail.com

El Nacional

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