Opinión Editorial

Tomarlo en serio

Tomarlo en serio

La expresión atribuida al presidente de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), de que el sistema judicial no va a colapsar porque “ya colapsó” por la saturación de casos pendientes, motivan que la comunidad jurídica y la sociedad en general coloquen manos sobre cabeza.

El magistrado Luis Henry Molina ha hecho un diagnostico aterrador sobre la viabilidad del Orden Judicial, al señalar que no es posible afrontar los casos penales en República Dominicana sin producir cambios en su cultura organizacional.

Se requiere poner atención a la propuesta del presidente de la SCJ de que se acoja la modalidad de convenios como forma de reducir los juicios de fondo, como dice se hace en países desarrollados, entre los que figura Estados Unidos, donde el 98 % de los casos se resuelven mediante acuerdos.

Lo que plantea el magistrado Molina es que el sistema penal dominicano gire hacia la administración de una justicia transaccional y deseche como regla los juicios de fondo, al alegar que la saturación de expedientes ha causado un colapso en el sistema.

Resulta difícil contradecir al titular de la Suprema Corte en su advertencia de que el sistema judicial ha colapsado a causa de la saturación de expedientes de fondo, más aun si se toma en cuenta que sonados casos judiciales por corrupción llevan casi cinco años de deambular fases preliminar y de primera instancia.

La modalidad de convenio que propone el juez Molina no concita aun confianza ciudadana, porque no se provee garantía de que esa nueva cultura transaccional esté asociada con prevalencia de ética y transparencia de los actores procesales, lo que convertiría el proceso de negociación en fuente de discrimen o privilegios.

Lo que se acerca a verdad incontrovertible es que no es posible resolver los casos penales con juicio de fondo, que prevalece una saturación de expedientes en esa fase procesal, como ha señalado el magistrado Molina, por lo que se requiere que los actores del sistema y el Congreso regulen una vía alterna.

Sin un sistema judicial que garantice sana administración de justicia basado en el cumplimiento de los plazos procesales, procedimientos abreviados cónsonos con la ley, y respeto al debido proceso, no habría garantía de democracia ni de gobernanza, por lo que se requiere tomar en serio la advertencia y sugerencia que ha hecho el presidente de la Suprema Corte de Justicia.

El Nacional

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