Al recuperar anoche su condición de huracán, Tomás avanzaba esta mañana en dirección al Noroeste de Haití con vientos máximos de casi 130 kilómetros por hora, lo que ha colocado de nuevo a esa nación al borde de otra gran tragedia, en razón de que el meteoro impactaría con vientos de tormentas en Puerto Príncipe y casi todo su territorio.
El Centro de Operaciones de Emergencia (COE) ha puesto en estado de alerta a 27 provincias del lado dominicano, incluidas las ocho que conforman la zona fronteriza y el Suroeste, ante el pronóstico de intensos aguaceros con fuertes vientos y peligro de inundaciones y deslizamientos.
Las autoridades haitianas procuran desde ayer el traslado de más de un millón de personas que desde el terremoto del 12 de enero fueron refugiadas en carpas y barracones en su devastada capital, lo que constituye una de las más grandes movilizaciones humanas en la isla, que se realiza en extrema precariedad.
Tomás podría incrementar su fuerza de huracán en su ruta hacia el Canal de los Vientos y su paso cerca de la zona oriental de Cuba, pero en todos los escenarios probables, el de Haití sería el territorio con mayor impacto dentro del radio de 220 kilómetros con vientos de tormenta.
La Dirección de Meteorología ha vaticinado lluvias y vientos en la mayor parte del territorio nacional, por lo que el COE ha activado a todos sus organismos de auxilio y emergencia, que incluye al Comité Operativo de Presas y las Fuerzas Armadas, que actuarían ante la eventualidad de desaguar embalses y desmovilizar asentamientos humanos en zona vulnerables o de peligro.
Lo aconsejable sería que la ciudadanía toda escuche, atienda y obedezca las exhortaciones emanadas del Centro de Operaciones de Emergencia (COE) o de sus organismos provinciales que encabezan los gobernadores, titulares de Defensa Civil, bomberos e instituciones policiales y militares.
Los ruegos mayores han de ser para que Tomás no provoque otra gran desgracia en Haití ni en ninguna parte, aunque el drama haitiano se reactiva con la movilización de más de un millón de seres humanos, que a su regreso no tendrán seguridad de encontrar las endebles carpas que les han servido de albergue desde el fatídico terremoto, además de agravarse sus precarias condiciones sanitarias, empeoradas por la presencia del cólera.
Prevención y obediencia constituyen los instrumentos claves para evitar que el paso del huracán Tomás cerca de la Isla Hispaniola provoque pérdidas de vidas, que siempre será lo más preciado y lo que todo ciudadano debe preservar.

