Editorial Opinión

Tragedia de Quita Sueño

Tragedia de Quita Sueño

Otra tragedia se cierne sobre el entorno de San Cristóbal con el accidente de tránsito acaecido ayer cuando una patana cargada de cemento embistió a un minibús del transporte público en la carretera Sánchez próximo a la comunidad de Quita Sueño, que arrojó un saldo de nueve muertos y 17 heridos.

A mediados de agosto, una explosión registrada en el municipio de esa provincia causó la muerte de 37 personas y heridas a otras 59, así como la destrucción de decenas de comercios del mercado municipal y viviendas en calles aledañas por las ondas expansivas o el voraz incendio que se declaró con el estallido.

Las primeras versiones sobre el fatal suceso indican que el chofer del minibús se detuvo en una parada de pasajeros ubicada en una curva de la carretera, cerca de una cañada cuando fue colisionado por la patana y con el impacto ambos vehículos cayeron por el precipicio.

Sobre las causas que provocaron la fatídica explosión de hace más de tres meses en San Cristóbal, todavía las autoridades no ofrecen conclusiones definitivas, aunque el Ministerio Publico sometió a la justicia a una pareja de empresarios acusada de homicidio culposo.

Lo ocurrido ayer en Quita Sueño, Haina, fue una tragedia muchas veces advertida por el alcalde de esa comunidad, quien dijo que afanó sin éxito por subsanar una fuga de aguas negras que se esparce por la autopista y convierte el asfalto en zona resbaladiza con elevado riesgo de deslizamiento vehicular.

El tramo de la carretera Sánchez desde Santo Domingo a San Cristóbal ha devenido en un lienzo vial altamente peligroso, desprovisto de la más mínima seguridad, por donde diariamente transitan decenas de camiones, patanas y autobuses, sin ningún tipo de control o previsión por parte de las autoridades.

Sin lugar a la menor duda, puede decirse que ese trayecto de poco más de 20 kilómetros figura entre los más peligrosos del mapa de vialidad de la geografía nacional, sin que ningún gobierno haya hecho nada por afrontar esa estela de muerte.

La sociedad afligida por la tragedia de ayer en la carretera Sánchez reclama con toda vehemencia que el saldo de diez muertos y 17 heridos no se tire al zafacón del olvido e indiferencia como ha ocurrido con muchos otros fatídicos accidentes provocados por temeridad de conductores, sumado a inobservancia, imprevisión e irresponsabilidad de las autoridades.

El Nacional

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