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Cómo nació la infraestructura deportiva en Santo Domingo

Cómo nació la infraestructura deportiva en Santo Domingo

El desarrollo de la infraestructura deportiva en Santo Domingo tiene una raíz marcada por dos momentos históricos fundamentales: la ocupación militar estadounidense (1916-1924) y la visión urbanística monumentalista de la Era de Trujillo.

Cuando las tropas estadounidenses desembarcaron en 1916, trajeron consigo no solo una nueva administración política, sino también una cultura de esparcimiento que era ajena a la cotidianidad dominicana de la época.

Para los oficiales y marines destacados en Santo Domingo, el deporte no era un lujo, sino una necesidad logística y recreativa para mantener la moral y la salud física de la tropa.

Uno de los hitos más relevantes de este periodo fue la fundación del Santo Domingo Country Club en 1920. La primera sede de este club fue establecida precisamente en los terrenos que hoy conocemos como parte del ensanche La Fe.

Los estadounidenses introdujeron el golf como disciplina en el país. El área de La Fe, al ser en aquel entonces una zona periférica y poco poblada, ofrecía la extensión de terreno necesaria para improvisar un campo de golf y canchas de tenis, deportes que se convirtieron en espacios de socialización exclusiva para la élite extranjera y local.

 Además del golf, las tropas fueron fundamentales en la popularización del béisbol. Las prácticas de los soldados en campos improvisados sembraron la semilla que convertiría al béisbol en el deporte nacional dominicano.

Tras el fin de la ocupación, el modelo de instalaciones deportivas cambió drásticamente. Rafael Leónidas Trujillo, en su obsesión por la modernización y la proyección de un Estado moderno, tomó las ideas incipientes de los norteamericanos y las transformó en obras de infraestructura masivas.

Acción de propaganda

Trujillo entendió el deporte como una herramienta de propaganda política. El Estadio Trujillo (hoy Estadio Quisqueya Juan Marichal), inaugurado en 1955 como pieza central de la Feria de la Paz y Confraternidad del Mundo Libre, marcó el fin de la era de los clubes pequeños y privados y el inicio de la era de los estadios nacionales.

En Obras Públicas

Existe un registro histórico sobre el interés del régimen de Trujillo por la planificación urbana a gran escala. En los archivos del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) reposan legajos que documentan proyectos de urbanización que incluían muchos de los planes que vemos hoy materializados en el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte y que tienen sus raíces conceptuales en los diseños de los años 40 y 50, cuando el régimen buscaba centralizar las actividades deportivas en un solo punto estratégico de la ciudad.

 Con el crecimiento de la ciudad, los terrenos que originalmente ocupaba el Country Club en La Fe quedaron absorbidos por el casco urbano, obligando a las instituciones deportivas a migrar hacia áreas más espaciosas, como la carretera Sánchez (ubicación actual del Country Club).

El ensanche La Fe es un testigo mudo de esta transición. Lo que comenzó como un campo de golf rudimentario para oficiales extranjeros se convirtió, bajo el mando de Trujillo, en una visión de ingeniería donde el deporte debía servir a la imagen del Estado. La documentación que se conserva en Obras Públicas es, en esencia, la prueba de una era donde la planificación deportiva se convirtió en una herramienta de Estado, dejando atrás los tiempos en que las canchas eran simplemente espacios baldíos adaptados por tropas de ocupación.

Para profundizar en el caso específico del Ensanche La Fe y su relación con el desarrollo del golf y la ocupación norteamericana, es necesario observar la ciudad como un organismo en constante expansión.

Aunque la sede actual del Santo Domingo Country Club (fundado en 1920) se encuentra en la avenida Isabel Aguiar, es un hecho registrado en la memoria urbanística de la ciudad que las primeras áreas de esparcimiento para las tropas y la élite de la ocupación fueron estableciéndose en las zonas que, en aquel entonces, eran la periferia verde de la capital.

El Ensanche La Fe, antes de ser el núcleo residencial y comercial que conocemos hoy, formaba parte de esa extensión hacia el oeste de la ciudad colonial y la zona intramuros. Durante el periodo de ocupación (1916-1924), las tropas estadounidenses buscaron terrenos planos y despejados para sus actividades de recreación.

El área de La Fe ofrecía la topografía ideal para un campo de golf improvisado. En aquel momento, la ciudad se extendía principalmente hacia Ciudad Nueva y Gascue; La Fe era una zona de transición, lo que facilitaba que el Gobierno militar de la ocupación gestionara estos terrenos para el uso de sus oficiales.

 Con el paso de los años y la expansión del casco urbano, estos terrenos fueron absorbidos por la ciudad. La presión inmobiliaria y la necesidad de viviendas y servicios hicieron que estas instalaciones migraran. Es muy común en la historia urbana de Santo Domingo que los clubes sociales y campos de golf originales se desplazaran hacia el oeste conforme la ciudad crecía.

Trujillo capitalizó

La ocupación dejó una huella en la infraestructura deportiva que luego sería capitalizada por el régimen de Trujillo. Además del golf, las tropas estadounidenses construyeron canchas de tenis en áreas cercanas a los centros de mando y campamentos.

El béisbol comenzó a estructurarse con más fuerza gracias a estos espacios, pasando de ser un juego informal a una disciplina con reglamentos y terrenos definidos.

Es interesante notar que, al igual que los planos que están en el Ministerio de Obras Públicas, muchas de las obras de Trujillo —incluyendo la concepción de grandes centros deportivos— no surgieron de la nada.

 El régimen tomó la noción norteamericana del deporte como una actividad centralizada y organizada (una necesidad de Estado) y la elevó a una escala monumental y de propaganda.