El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habla con reporteros antes de embarcar en el Marine One, en los jardines de la Casa Blanca, el 20 de enero de 2026, en Washington. (AP Foto/Alex Brandon)
Davos, Suiza.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este miércoles que desistió de imponer aranceles a varios países europeos por su negativa a ceder Groenlandia y afirmó que trabaja con la OTAN en un marco de entendimiento sobre la seguridad en el Ártico.
El anuncio se produjo horas después de que Trump reiterara su intención de que Estados Unidos “obtenga Groenlandia, incluyendo el derecho, título y propiedad”, aunque aseguró que no recurriría al uso de la fuerza para lograrlo, mientras se burlaba de aliados europeos y advertía que la OTAN no debía interferir.
Durante un discurso en el Foro Económico Mundial en Davos, el mandatario calificó a Groenlandia como un territorio “frío y mal ubicado”, y afirmó que Estados Unidos ha protegido a Europa durante décadas, por lo que consideró su demanda como “muy pequeña” en comparación con ese historial.
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Trump insistió en que podría lograr su objetivo sin recurrir a la fuerza militar. “No tengo que usar la fuerza, no quiero usar la fuerza”, afirmó, aunque sugirió que Washington tendría ventaja en cualquier escenario de presión.
Impacto en la alianza transatlántica
El presidente estadounidense suele elevar la presión diplomática para forzar negociaciones favorables, una estrategia que volvió a emplear antes de su participación en Davos.
No obstante, sus declaraciones generaron preocupación por el posible impacto en la alianza transatlántica, considerada una de las más sólidas desde el inicio de la Guerra Fría.
La OTAN, integrada por países europeos, Estados Unidos y Canadá, ha reiterado que Groenlandia no está en venta ni puede ser arrebatada a Dinamarca, lo que podría abrir un conflicto de mayores dimensiones con implicaciones geopolíticas globales.
Trump ha sostenido durante semanas que Washington debe controlar Groenlandia para contrarrestar la presencia de Rusia y China en el Ártico, a pesar de que Estados Unidos ya mantiene una importante base militar en la isla.
Reacciones en Dinamarca y Groenlandia
Tras el discurso, un funcionario danés indicó que Copenhague está dispuesta a dialogar sobre las preocupaciones de seguridad de Estados Unidos, pero subrayó que existen “líneas rojas” relacionadas con la soberanía nacional.
El gobierno de Groenlandia pidió a la población mantenerse preparada ante una posible crisis y difundió un manual en inglés y groenlandés con recomendaciones para contar con suministros básicos durante al menos cinco días.

Residentes en Nuuk confirmaron que comenzaron a abastecerse de productos esenciales, ante lo que consideran una escalada retórica preocupante desde Washington.
Algunos ciudadanos señalaron que, aunque perciben las declaraciones como amenazas, prefieren estar preparados ante cualquier escenario.
Advertencias y presión diplomática
Trump instó a Dinamarca y a otros aliados a no obstaculizar sus planes, advirtiendo que la negativa tendría consecuencias. También pidió abrir “negociaciones inmediatas” para la adquisición de Groenlandia, sin mencionar cifras concretas.
Posteriormente, autoridades danesas valoraron positivamente la afirmación de Trump de no usar la fuerza, pero criticaron su enfoque sobre la integridad territorial y la soberanía.
El mandatario estadounidense también aprovechó su intervención para contrastar la fortaleza económica de Estados Unidos con la situación europea, asegurando que el continente “no va en la dirección correcta”.
Contexto político y económico
Las tensiones se intensificaron con la amenaza de Trump de imponer aranceles iniciales del 10 %, que podrían aumentar hasta 25 %, a Dinamarca y otros aliados si no acceden a negociar.
Líderes europeos advirtieron que responderían de manera firme y proporcional ante cualquier medida comercial punitiva.

Analistas señalaron que un conflicto arancelario por Groenlandia podría afectar tanto a la economía europea como a la estadounidense, generando incertidumbre en los mercados financieros.
Mientras tanto, Groenlandia se convirtió en el eje central del discurso de Trump en Davos, incluso por encima de temas internos como la vivienda, en medio de críticas por confusiones reiteradas del mandatario al referirse al territorio.
En la capital groenlandesa, ciudadanos calificaron de ofensivo el lenguaje del presidente estadounidense y expresaron preocupación por el impacto de sus declaraciones.
“Con Trump, no sabes qué puede pasar mañana”, afirmó un residente, al advertir que la incertidumbre se ha convertido en una nueva amenaza para la isla.
