“Una vez en esta isla”, teatro musical caribeño

“Una vez en esta isla” es una obra de teatro musical, premiada internacionalmente y que evidencia la destreza  de los talentos criollos para mostrar de qué son capaces.
“Una vez en esta isla” es una obra de teatro musical, premiada internacionalmente y que evidencia la destreza de los talentos criollos para mostrar de qué son capaces.


En Haití, una pequeña niña llamada Ti Moune, que es encontrada por dos campesinos de gran corazón que deciden adoptarla y criarla.

Se enamora de Daniel Beauxhomme, descendiente rico de los franceses, heredero de un hotel y gran parte de la zona rica de la isla.

El musical “Una vez en esta isla”, cuenta las dificultades que tienen Ti Moune y Daniel al querer llevar una relación cuando él es rico y poderoso y ella es pobre, dos partes de una isla dividida por las clases sociales.

El teatro musical es la Liga Mayor de las artes escénicas por demandante gama de expresiones escénicas que reclama del talento artístico y técnico de su producción.
La conclusión queda muy clara con la experiencia que deja “Una vez en esta isla”, basada en el libro homónimo del novelista y guionista Lynn Ahrens, con música de Stephen Flaherty y que fuera estrenada en 1990 en Broadway, ubicando su acción en una playa caribeña de Haití y dejando que el eterno tema del amor entre desiguales, concretara la magia de su historia.

Bajo la producción de Studio Theter, los protagonistas de “Una vez en esta isla”, dejan en aquel escenario, cubierto de arenas y mojador por el agua, la clara señal de que el teatro musical tiene segura y pujante, su propia casa.

Ganadora del Premio Tony en su 72 edición el pasado 10 de junio como Mejor Re-estreno de un musical y es la pieza a la que debía dársele en su versión dominicana, el peso y la dimensión que reclamaban sus textos, sus acciones y sus canciones.

A ese libreto, artistas nuevos y de trayectoria le han dado total expresión gracias a la profesionalidad que destila en la sincronía rítmica de sus coreografías vibrantes y emotivas, sus canciones, hilvanadas con el tono poético y de profundo llamado al amor.

El equilibrio entre los talentos que se estrenan y los que tienen ya una cantidad de horas de vuelo, se unen al trabajo de vestuario y maquillaje, sencillamente impecable, la escenografía que instala un puerto de playa en Acropolis Center y la música en vivo, dirigida por Hari Solano, se conjugan para proporcionar una experiencia escénica que encandila las pupilar y pone a latir con ritmo desmesurado, el corazón.