¿Qué Pasa?

Una Virgen para el siglo XXI

Una Virgen para el siglo XXI

En el marco del Centenario de la Coronación Canónica de Nuestra Señora de la Altagracia, una de las advocaciones marianas más veneradas por el pueblo dominicano, el arte sacro volvió a dialogar con la fe y la historia nacional a través de una nueva obra pictórica dedicada a la Madre Espiritual de los dominicanos.

Con motivo de la visita del histórico cuadro de Higüey a la Catedral Primada de América, realizada el 15 de agosto de 2022, el artista dominicano Dustin Muñoz recibió la encomienda de crear una pintura conmemorativa que rindiera tributo a la Virgen de la Altagracia desde una mirada contemporánea, sin desprenderse de su profunda raíz devocional.

La obra, concebida como un gesto de fe y de reflexión estética, fue instalada el 20 de enero de 2023 en la capilla exterior de la Catedral Primada, orientada hacia la calle Arzobispo Meriño.

Esta ubicación estratégica responde al propósito de acercar el arte sacro al ciudadano común y al visitante que transita diariamente por la Zona Colonial, de Santo Domingo.

De esta manera, la pintura se integra al paisaje urbano y espiritual del centro histórico, convirtiéndose en un punto de contemplación accesible, abierto y permanente, en consonancia con la tradición dominicana de vivir la religiosidad en los espacios públicos.

Desde el punto de vista plástico, la obra de Muñoz conserva la estructura compositiva esencial del cuadro original de Higüey, respetando su equilibrio simbólico, pero introduce una interpretación actualizada que dialoga con la identidad cultural del país y los lenguajes del arte contemporáneo.

La Virgen es representada como una mujer joven, de rasgos criollos, coronada por ramas de naranjo y rodeada por doce estrellas, símbolo de la plenitud y la universalidad mariana. Esta elección iconográfica refuerza la cercanía de la Madre de Dios con el pueblo dominicano, al tiempo que reafirma su dimensión espiritual.

A la derecha de la composición aparece el lucero que guió a los Reyes Magos, mientras que a la izquierda se integra la figura de San José, quien observa en silencio cómo la Virgen vela el sueño del Niño Jesús, en una escena cargada de intimidad y recogimiento.

El Niño, sin embargo, no descansa en un pesebre tradicional. Su lecho está compuesto por pajas dispuestas sobre una cruz de madera y tres clavos, elementos que anticipan simbólicamente la crucifixión y dotan a la obra de una lectura teológica profunda, que enlaza el nacimiento con el sacrificio redentor.

Esta dimensión simbólica convierte la pintura en una catequesis visual, donde el espectador es invitado no solo a venerar la imagen, sino también a reflexionar sobre el misterio cristiano desde una narrativa artística sensible y contemporánea.

Día de la virgen

El 21 de enero de 1691 se libró la Batalla de Sabana Real. Aquel día, según los historiadores, el ejército español enfrentó y derrotó a las tropas francesas en un combate que no solo definió un episodio militar, sino que marcó el ánimo de una población que vio en la victoria una señal de protección y destino compartido.

La tradición atribuyó aquel triunfo a una intercesión providencial, creencia que terminó por institucionalizarse. Así lo confirma un documento firmado por el arzobispo fray Isidoro Rodríguez Lorenzo, quien entre 1767 y 1788 aprobó oficialmente la celebración. Desde entonces, cada 21 de enero no solo recuerda una victoria militar, sino la fe y la memoria histórica que se entrelazaron para convertir un hecho de armas en una fiesta oficial: el Día de la Virgen de la Altagracia.