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La Universidad Autónoma de Santo Domingo no es ni la sombra de lo que fue en el pasado

La Universidad Autónoma de Santo Domingo no es ni la sombra de lo que fue en el pasado

A Rafael Nino Féliz le preocupa que la UASD se ha ido quedando atrás.

¿Por qué la Universidad Autónoma de Santo Domingo no es hoy ni sombra de lo que fue? Porque se ha producido un pacto con el clientelismo y su modelo gerencial ha tocado fondo. Debemos rescatarla devolviéndola a la sociedad que le dio origen.

Quien esto pregunta, y responde, es Rafael Nino Féliz, maestro con 43 años de ejercicio docente en la academia de estudios superiores más antigua de América, fundada en 1538.

Profesor de letras, Féliz es también poeta, ensayista; tiene 18 libros publicados en diversos géneros; en poesía recientemente ha dado a conocer “África en mi piel”, editado en español, francés e inglés.

Algunas de sus fortalezas son el elevado nivel de relacionamiento con los fenómenos culturales de la República, con la problemática social de los dominicanos y sus vínculos con universidades hermanas de la región; méritos que antes tuvo la universidad.

Dice, y critica, que en estos 487 años no se haya creado el instituto de estudios caribeños ni convertido la Casa de la Rectoría en un centro cultural.

Opina que para docentes y profesionales que trabajen en las áreas administrativas debe existir la gratuidad de ingreso a los estudios de posgrados, asumiendo la academia esos costos.

Está preocupado: la institución se ha ido quedando atrás. En comparación con la enseñanza que se practica en otros países, la UASD de hoy no existe.

Deben desarrollarse líneas de investigación creativa que vuelvan a colocarla en la delantera. Esta universidad gozaba un prestigio ganado a través de casi cinco siglos de historia.

Ha visitado decenas de universidades en otras regiones del mundo, y desde allá (de lejos las cosas se ven mejor), ha visto que la UASD no posee proyectos. En Cuba, por ejemplo, tienen un sistema de gestión de fondos para desarrollar proyectos; nosotros no lo tenemos ni en sueños. A eso debemos llegar, es una exigencia para el crecimiento.

Piensa que la academia debe desarrollar el instituto de estudios caribeños, idea que fue pactada en su momento con Iván Grullón, pero éste no la ejecutó y sin embargo hay universidades privadas que lo tienen.

Antes, la UASD tenía una visión progresista, radical; hoy no.
A Nino Féliz, con quien cultivo una amistad tan larga como años tiene el sol, lo visité en las oficinas de bienes raíces que tiene su familia, en la calle Santiago 152; fue allí que surgió la idea de esta crónica cuando me habló de sus cuestionamientos a las administraciones que en los últimos lustros ha tenido la institución.

Entonces, con la sencillez y cordialidad que lo caracterizan, hablamos de su oblonga trayectoria, de sus clases, de sus más destacados profesores desde que terminara estudios en el Liceo Ramón Emilio Jiménez, de Los Mina, hasta su ingreso como estudiante universitario, destacando su relacionamiento con los grandes maestros que para él fueron Pedro Mir y Víctor Villegas, de quienes aprendió que el hombre debe asumir el amor a la humanidad por sobre todas las cosas, y comprometerse con el pueblo.

De las columnas que fueron Yvelisse Prats-Ramírez de Pérez, Zoraida Heredia, Ligia Amada Melo y Papo Vicioso, asimiló la responsabilidad con la educación.

Recuerda a Hugo Tolentino y a Guarocuya Batista del Villar como los mejores rectores: “…de ahí para acá lo que ha habido en la UASD han sido negocios, hasta hemos visto a funcionarios nombrar a sus hijos para que cobren sin trabajar”.

De sus lecturas extrae “Hay un país en el mundo”, su poema preferido, pero se les encienden los ojos cuando habla del poeta Mateo Morrison, porque, ¡Ay!, ese sí fue que lo influyó; tanto en la poesía como en el modelo gerencial que implantó en los años al frente del departamento cultural de la universidad

Pasa las noches soñando, sí, con la universidad cultural en los términos de la acción desarrollada por Mateo Morrison, su referente.

El autor es poeta.

Por: Rafael Pineda
rafaelpinedasanjuanero@gmail.com

El Nacional

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