Editorial

Vacuna contra la crisis

Vacuna contra la crisis

La secretaria de la Comisión Económica para América Latina (Cepal), Alicia Bárcena, advierte que la pandemia del coronavirus ha aumentado la pobreza, desigualdad, desempleo y deuda de los países de la región que atraviesa por un gran descontento social matizado por la incertidumbre y el miedo.

Ese es un planteamiento reiterado de la Cepal en diversos informes y variados escenarios del continente, que al parecer no despiertan conciencia entre gobernantes, liderazgo político y sector empresarial imposibilitados de entender que el crecimiento previsto para 2021 no es sostenible, inclusivo ni transformador.

Ese descontento social del que advierte Bárcena podría aflorar en el traspatio dominicano, donde los efectos de la pandemia se asocian a incertidumbre y miedo, matizado por mayores riesgos de pobreza, desocupación y desigualdad, más aun si se toma en cuenta que desde 2014 la economía de la región creció solo un 0,3%.

La economía dominicana ha mantenido durante ese periodo un crecimiento promedio alrededor de su potencial (5%), pero en términos relativos, al igual que el resto de América Latina, el país ha padecido de baja inversión, productividad, informalidad, pobreza y desigualdad.

Ojalá que lo dicho por la secretaria de la Cepal sobre la crisis económica y social que abate a la región sirva como documento reflexivo en el seno del diálogo político, especialmente en lo referido a la palabra clave o vacuna para afrontar ese drama que sería mayor inversión pública en condiciones de igualdad y sostenibilidad.

Verdades

La renuncia del enviado especial del gobierno de Joe Biden para Haití, Daniel Foote, en protesta por las expulsiones inhumanas de haitianos a su país desgarrado por crisis políticas y desastres naturales, constituye la mejor prueba de la validez de lo expuesto por el presidente Luis Abinader ante la Asamblea de Naciones Unidas.

Estados Unidos mantiene un enfoque “profundamente defectuoso” sobre su política hacia Haití, como lo demuestra que ha ordenado la expulsión de miles de inmigrantes haitianos, para lo cual emplearía siete vuelos diarios, sin darles oportunidad de solicitar asilo.

El presidente Abinader supo interpretar un sentir colectivo al reclamar que la comunidad internacional acuda en auxilio de Haití y advertir que República Dominicana no es ni será la solución a ese drama. Esas verdades tenían que ser dichas en el foro de la ONU tal y como lo hizo el mandatario.

El Nacional

El Nacional

La Voz de Todos