Washington.– La alcaldesa de Muriel Bowser declaró estado de emergencia pública tras el derrame de aguas residuales en el río Potomac, provocado por el colapso de una tubería principal del sistema de alcantarillado ocurrido en enero.
La decisión busca agilizar la asistencia del Gobierno federal y permitir el reembolso de los gastos asumidos por las autoridades locales en la reparación del conducto conocido como Potomac Interceptor, así como en las labores de mitigación ambiental.
Magnitud del incidente
La infraestructura afectada transporta cerca de 60 millones de galones de aguas residuales al día desde áreas suburbanas de Virginia y Maryland hasta la planta de tratamiento de la capital estadounidense.
El vertido, iniciado a mediados de enero, liberó aproximadamente 234 millones de galones de aguas residuales en el afluente.
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A pesar de la situación, las autoridades reiteraron que el agua potable en la región continúa siendo apta para el consumo humano.
Coordinación interinstitucional
La vicealcaldesa de Seguridad Pública y Justicia, Lindsey Appiah, explicó que la declaratoria permitirá reforzar la cooperación entre organismos locales y federales, asegurando la disponibilidad de recursos técnicos y financieros para enfrentar la emergencia.
La autoridad de agua de la ciudad implementó un sistema provisional de desvío para contener el flujo mientras avanzan las reparaciones, un proceso que podría extenderse por varios meses.

