El presidente de Estados Unidos, Donald Trump (izquierda), y el de China, Xi Jinping, posan ante el Templo del Cielo, el 14 de mayo de 2026, en Beijing. (AP Foto/Mark Schiefelbein)
Beijing.- El presidente chino, Xi Jinping, advirtió este jueves a su homólogo estadounidense, Donald Trump, sobre el riesgo de un eventual choque entre ambas naciones si el tema de Taiwán no se gestiona con la prudencia adecuada.
La inusual dureza de la admonición contrastó con el tono elogioso empleado previamente por el mandatario estadounidense, subrayando la sensibilidad de Beijing ante cualquier postura que comprometa su soberanía territorial frente a la administración de Washington.
El intercambio en una esperada cumbre en Beijing subrayó lo alejados que siguen estando ambos países en asuntos espinosos, incluida la guerra con Irán, las disputas comerciales y las relaciones de Washington con Taiwán, una isla autogobernada que China reclama como parte de su territorio.
También dejó entrever que la visita de tres días de Trump a China probablemente estará más cargada de pompa y simbolismo que de avances políticos o económicos relevantes.
Los dos presidentes se reunieron a puerta cerrada durante unas dos horas en el Gran Salón del Pueblo tras una elaborada ceremonia de bienvenida que incluyó cañonazos, una banda que interpretó “The Star-Spangled Banner” y el himno nacional de China, y cientos de estudiantes saltando y agitando flores y banderas de los dos países.
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Según un resumen publicado en X por la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Mao Ning, Xi le dijo a Trump que “la cuestión de Taiwán es el tema más importante en las relaciones entre China y Estados Unidos”.
“Si se maneja adecuadamente, la relación bilateral gozará de estabilidad general. De lo contrario, los dos países tendrán choques e incluso conflictos, poniendo en gran peligro toda la relación”, escribió.
Esas declaraciones llegaron después de un breve intercambio público antes del inicio del encuentro, en el que Trump le dijo a Xi: “es un gran líder. A veces a la gente no le gusta que yo lo diga, pero lo digo de todos modos, porque es verdad”.
“Es un honor ser su amigo”, declaró Trump, antes de prometer que “la relación entre China y Estados Unidos será mejor que nunca”.
Trump dijo después a Sean Hannity, de Fox News, en una entrevista, que Xi afirmó durante sus conversaciones que “le gustaría ser de ayuda” para negociar el fin de la guerra con Irán y reabrir el estrecho de Ormuz a los envíos de petróleo.

Xi se mostró más sombrío en sus primeras declaraciones, expresando esperanzas de que Estados Unidos y China puedan evitar el conflicto y preguntándose “si los dos países pueden trascender la ‘trampa de Tucídides’ y forjar un nuevo modelo de relaciones entre grandes potencias”.
El mandatario chino utilizó un término popular en los estudios de política exterior, que se refiere a la idea de que cuando una potencia en ascenso amenaza con desplazar a una establecida, el resultado suele ser la guerra. Xi ha utilizado el término desde hace años, pero destacó que lo hubiese empleado cuando Trump ofrecía optimismo, y anticipó sus comentarios a puerta cerrada sobre Taiwán.
El secretario de Estado, Marco Rubio, dijo después que la política de Estados Unidos hacia Taiwán permanecía “sin cambios”, pero advirtió que será “un terrible error” que China intente apoderarse de Taiwán por la fuerza .
“Siempre lo plantean de su lado. Nosotros siempre dejamos clara nuestra posición, y pasamos a los otros temas”, dijo Rubio, quien viaja con el presidente, en una entrevista con NBC News.
Énfasis en la importancia de las relaciones bilaterales
Después de su reunión, Xi llevó a Trump a visitar el Templo del Cielo y ofreció un banquete de Estado en su honor. El presidente chino aprovechó su brindis nocturno para señalar que él y Trump habían mantenido las relaciones entre Estados Unidos y China “generalmente estables” en un mundo turbulento.
“Lograr el gran rejuvenecimiento de la nación china y hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande pueden ir de la mano”, afirmó Xi, en referencia al movimiento político de Trump. “Podemos ayudarnos mutuamente a tener éxito y promover el bienestar de todo el mundo”.
En su brindis, Trump dijo que su visita había sido “un gran honor” en un día “fantástico”. Señaló que se discutieron asuntos “todos buenos para Estados Unidos y China”.
Trump también anunció que Xi realizará una visita a la Casa Blanca el 24 de septiembre, una fecha que no se había anunciado previamente.
El tono positivo también se reflejó en la evaluación que hizo la Casa Blanca sobre las reuniones previas, indicando que ambos líderes abordaron formas de mejorar la cooperación económica, incluyendo la ampliación del acceso al mercado chino para las empresas estadounidenses y el aumento de la inversión china en industrias de Estados Unidos.
El comunicado no mencionó directamente a Taiwán, pero, en relación con Irán, señaló que ambas partes acordaron que el estrecho debe permanecer abierto. El cierre del estrecho ha dejado varados a petroleros y ha provocado un alza de los precios de la energía que amenaza al crecimiento económico global.
La guerra domina la agenda interna de Trump y aviva los temores a un posible debilitamiento de la economía estadounidense a medida que se acerca noviembre y las elecciones de mitad de mandato, en las que los republicanos esperan mantener el control del Congreso.
China es el mayor comprador de petróleo iraní, y Rubio dijo en una entrevista con Sean Hannity, de Fox News, que Trump presentará argumentos para que Beijing ejerza su influencia sobre Teherán, e indicó que funcionarios del gobierno subrayarán que “las economías se están derritiendo debido a esta crisis”, lo que significa que los consumidores están “comprando menos productos chinos”.
No está claro si Trump persuadió a Xi para que intervenga con Irán. En cambio, la Casa Blanca dijo que el presidente chino se opuso a cualquier implementación de peajes a los buques que crucen el estrecho —como propuso Teherán— y expresó interés en que China pueda adquirir más petróleo estadounidense para reducir en el futuro su dependencia del crudo procedente del golfo Pérsico.
Cuando se le preguntó el jueves en una audiencia del Congreso si China está proporcionando inteligencia a Irán para ayudarlo a atacar a las fuerzas estadounidenses, el almirante Brad Cooper, jefe del Comando Central de Estados Unidos, no quiso hablar de inteligencia, pero dijo que el ejército iraní “está compuesto en gran medida por equipo ruso y chino”.
Las cuestiones sobre Taiwán siguen siendo polémicas
La advertencia de Xi sobre Taiwán refleja el descontento de China con un plan de Estados Unidos de vender armas a la isla. La Casa Blanca ha aprobado un paquete armamentístico por valor de 11.000 millones de dólares para Taipéi, pero aún no ha comenzado a suministrarlas.

Estados Unidos tiene un compromiso de larga data de ayudar a la isla a defenderse si es atacada, pero Trump ha mostrado una mayor ambivalencia hacia Taiwán, lo que aviva la especulación sobre si el presidente podría ser persuadido para reducir el apoyo de Washington.
Taiwán, por su parte, se mostró agradecido por el “apoyo de largo plazo” de Estados Unidos.
“El gobierno ve positivamente todas las medidas que contribuyen a la estabilidad regional y al manejo de los riesgos potenciales derivados de la expansión autoritaria”, dijo a reporteros Michelle Lee, portavoz del primer ministro taiwanés. Añadió que Estados Unidos también ha reiterado repetidamente su postura firme y clara de apoyo a Taiwán”.
EEUU espera asegurar logros comerciales
La Casa Blanca ha insistido en que Trump no hubiera realizado el viaje sin la mira puesta en asegurar resultados concretos, lo que sugiere que podría haber anuncios sobre comercio.
Eso podría incluir un compromiso chino de comprar soya, carne de res y aeronaves a Estados Unidos. Trump dijo a Fox News que Xi había indicado un compromiso de comprar 200 aviones de Boeing.
Funcionarios del gobierno de Trump también quieren avanzar hacia el establecimiento de una Junta de Comercio con China, con el fin de abordar las diferencias comerciales entre ambos países.
Trump y Xi hablaron sobre comercio el jueves, con Xi señalando que la puerta de oportunidades de China se abrirá cada vez más. El mandatario chino también se reunió con un grupo de líderes empresariales estadounidenses que acompañaron a Trump.
Washington y Beijing alcanzaron el año pasado una tregua comercial que apaciguó las amenazas mutuas de imponer elevados aranceles. Estados Unidos dice que ha habido conversaciones en curso y un interés mutuo en prorrogar el acuerdo.
Según la Casa Blanca, los presidentes también hablaron sobre seguir frenando el flujo de sustancias químicas precursoras del fentanilo hacia Estados Unidos, y aumentar las compras chinas de productos agrícolas estadounidenses.
