Lo que parecía una señal de calma terminó convertido en tragedia. Días antes de asesinar a Esmeralda Moronta de los Santos, su expareja sentimental le había dicho que la dejaría tranquila y que se enfocaría en su hijo, según reveló este jueves Ámbar Moronta, hermana de la víctima.
“Hace pocos días él le dijo que la iba a dejar tranquila y que se iba a poner para su hijo”. Esa fue una de las últimas conversaciones que Esmeralda Moronta de los Santos compartió con su familia antes de ser asesinada a tiros por su expareja sentimental en las cercanías de la Fiscalía de Violencia de Género de Alma Rosa, en Santo Domingo Este.
Según relató, Esmeralda creyó que Omar Tejeda Guzmán, de 48 años, finalmente detendría el asedio que mantenía contra ella desde hacía semanas. “Hace pocos días él le dijo que la iba a dejar tranquila”, insistió.
Sin embargo, horas antes del crimen, la mujer de 36 años acudió a la Unidad de Atención y Prevención de la Violencia de Género para presentar una denuncia formal contra su expareja por presunto acoso, vigilancia y persecución.
La denuncia
De acuerdo con la denuncia número SC-4163, Moronta de los Santos aseguró que Tejeda Guzmán la seguía constantemente desde hacía aproximadamente dos meses, luego de la ruptura de la relación.
En el documento, la víctima indicó que el hombre utilizaba GPS para vigilarla, le enviaba mensajes de manera reiterada y la acusaba de mantener una nueva relación sentimental. Ante la situación, solicitó medidas de protección y una orden de alejamiento por temor a su vida.
Las informaciones preliminares establecen que, tras salir de la unidad de violencia de género, Esmeralda fue seguida por el agresor hasta un colmado ubicado próximo a la fiscalía, donde intentó refugiarse.
Allí, el hombre le disparó en varias ocasiones, causándole la muerte en el lugar. Posteriormente, el agresor se suicidó.
La tragedia dejó en la orfandad a dos niños, de 10 y 4 años, este último hijo de ambos.
Familiares describieron a Esmeralda como una mujer trabajadora, dedicada a sus hijos y enfocada en sus negocios.
La pareja era propietaria de la farmacia Brunilda, ubicada en el sector Los Mameyes, Santo Domingo Este y eran considerados como emprendedores que habían desarrollado el negocio en los últimos cinco años.
Además de la farmacia, tenían otros negocios de tienda de ropa.

