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¿Y el Haití aquí?

¿Y el Haití aquí?

Manuel Fermín

El presidente Abinader frente a la crisis permanente en Haití -nuestro vecino más lejano de los cercanos- y el descuido irresponsable de la ONU, hizo una solicitud de asistencia, no sólo humanitaria, sino de rescate y reconstrucción de Haití. Son entendibles las sabias y graves refutaciones al desentendido interés aprovechando la 76a.

Asamblea General donde sólo se menciona del efecto dañino a la región del derrame migratorio, y la verdad es que para apreciar el alcance del problema él debió precisar la bondad de República Dominicana y las dificultades que nos acarrea, las cuales, en el caso del Presupuesto, la soberanía y lo medioambiental, son más serios de otra manera que los que comúnmente suceden en otras naciones circunvecinas.

Es decir, mostrar estadísticamente cómo nos impacta la problemática. Pero Occidente parece ignorar la lógica que subyace a los acontecimientos, a las instituciones y a las acciones del pueblo dominicano; pero si lo ignoran ello se debe a que no quieren conocer nada de ella o a la falta de nuestro Estado en plantear seriamente el conflicto que nos somete a la prueba del límite para nuestro desarrollo.

A esto es que hemos llamado el «Haití aquí», es decir, todo ese sumidero en que hoy se ha convertido nuestro país, con verdaderos guetos y sin control migratorio, y más que todo, su prolífica vida reproductiva como lo revela un ciudadano haitiano travestido como dominicano pues no habla español y tiene siete hijos.

Hoy no sabemos cuántos son los haitianos en el país, y por lo menos debemos señalar esas cifras para desvelar el problema y sacarlo del imaginario y del falso concepto de que la abundancia de mano de obra barata nos hace competitivos. Ciertamente, poner esos índices es el deber para no seguir «regularizando» como hizo el traidor gobierno pasado.

Por: Manuel Fermín

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El Nacional

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