Editorial

A partir de mañana

A partir de mañana

A partir de mañana, la Cámara Contenciosa de la Junta Central Electoral (JCE), iniciará el conocimiento de las impugnaciones  que presentarán los partidos políticos sobre los resultados de las elecciones  congresuales y municipales del  domingo 16, un proceso de ley que debería llevarse a cabo con absoluto apego a  los hechos y al derecho.

Ese tribunal contencioso no debería a partir de mañana convertirse  en gallera de pueblo, sino en honorable Corte que pueda pronunciarse con apego a la legalidad, sin  aceptar presiones de ninguna de las esquinas, porque la obligación de esos magistrados es de obrar conforme a su conciencia y en respeto absoluto a la ley.

Más que resabios mediáticos o advertencia de que se aplicaría el poder que se detenta, los partidos políticos deberían aportar los  fardos probatorios de cargo o descargo que dicen tener,  sobre la ocurrencia de algún tipo de fraude o de que  votaciones y resultados han estado cónsonos con la voluntad popular.

La ciudadanía no desea que a partir de mañana se instale en la JCE un tipo de Coliseo Romano o de gallera de pueblo; a lo que se aspira es a audiencia pública, oral y contradictoria, en la que  cada cual exponga sus alegatos y deposite la documentación requerida a los fines de que libremente, los jueces electorales produzcan sentencias o fallos que  sean  aceptados por las partes sin condicionalidades.

Es menester insistir en que  los votantes sufragaron de manera  voluntaria, sin ningún tipo de restricción, por lo que la Cámara Contenciosa debe ofrecer garantías jurídicas de que  el voto emitido ha sido respetado, al ser  certificadas las actas electorales.

La  aun débil  democracia dominicana no merece  que se le obligue a ingerir de nuevo la cicuta de una crisis política derivada de denuncia sobre fraude colosal, porque el liderazgo político debería entender que  son otros los tiempos, a menos que  el barco de la institucionalidad haya navegado en círculo por 50 años.

Las querellas referidas a fraudes o irregularidades en conteo de  votos, compras de cédulas y uso o abuso de recursos públicos, deben ser ventiladas  en la sala de audiencia de la Cámara Contenciosa, sin que un bando u otro  aspire a que  entre el mar en caso de sentencia contraria.

La nación toda estará muy atenta al proceso de impugnaciones que se inicia a partir de mañana, en la esperanza de que por esta vez, el liderazgo político ofrezca muestra de madurez, sensatez y respeto a los designios de la ley y a la voluntad de los electores.

El Nacional

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