Gregory Adames observa los escombros del Jet Set tras un año del colapso./ Captura de video: El Informe con Alicia Ortega
Santo Domingo. – Un año después de la tragedia del Jet Set, el testimonio de Gregory Adames revive uno de los momentos más desgarradores de aquella noche: cuando la familia Grullón acababa de pedir la cuenta, segundos antes del colapso que dejó a 236 personas sin vida y más de 180 heridas.
Adames, testigo del Ministerio Público y encargado de gestionar reservas en el centro de diversión, regresó por primera vez al lugar junto a la periodista Alicia Ortega. Desde el techo de una edificación contigua, observó en silencio los escombros y, con la voz entrecortada, admitió que no estaba preparado para volver.
“Los recuerdos de toda la gente… todo lo que pasó ahí… es difícil de verdad”, expresó con evidente congoja por la tragedia.
Su relato reconstruye los minutos previos al desastre, en medio de la fiesta amenizada por el merenguero Rubby Pérez, quien también falleció esa madrugada. Recordó que esa misma noche reiteró en varias ocasiones sobre filtraciones en el techo y desprendimientos visibles, incluso sugiriendo a los responsables del establecimiento suspender la actividad.
Pero la celebración continuó.

En su memoria, aún conserva la ubicación de cada mesa, de cada rostro. Señala dónde estaba el diseñador Martín Polanco, el grupo de Haina, el expelotero Octavio Dotel y el general Domínguez. También recuerda a Remberto Durán y su esposa, y a Fellito Music, entre otros asistentes.
Sin embargo, uno de los momentos que más lo persigue ocurrió instantes antes del colapso.
Eduardo Grullón celebraba el cumpleaños de su esposa, Johanna Rodríguez, acompañado de familiares cercanos, su hermana Alexandra Grullón de Estrella y su esposo, Eduardo Guarionex Estrella. Según Adames, la familia tenía previsto retirarse temprano.
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“Él me dijo: ‘mándame la cuenta que nosotros nos vamos, tenemos compromiso temprano’”, relató para el programa El Informe.
Grullón se había levantado de la mesa para dirigirse al bar. Apenas habían pasado segundos.
“No creo que dio más de dos pasos… cuando se cayó todo”, recordó.
El estruendo fue inmediato. Un solo golpe, un zumbido ensordecedor, oscuridad total.
“Todo al mismo tiempo… oscuro, gris, gritos. Lo único que me salió fue mirar hacia arriba y decir: ‘Dios mío, ¿por qué?’”.
Ese instante, suspendido entre la rutina de una despedida y la tragedia, se convirtió en una de las escenas más dolorosas que hoy, a un año, siguen marcando a quienes sobrevivieron y a las familias que aún lloran a sus seres queridos afllecidos en la tragedia del Jet Set.

Proceso Judicial
En paralelo al dolor que aún envuelve a las víctimas, el proceso judicial por la tragedia continúa su curso. Ayer lunes, el Ministerio Público solicitó al Primer Juzgado de la Instrucción del Distrito Nacional la apertura a juicio contra los hermanos Antonio y Maribel Espaillat, imputados por homicidio involuntario y golpes y heridas involuntarias, en relación con el colapso.
Durante la audiencia preliminar, el juez Reymundo Mejía dispuso un receso y fijó la continuación del proceso para el próximo 20 de abril, mientras el órgano acusador pidió mantener las medidas de coerción impuestas, así como avanzar en la incautación de bienes de los imputados como parte de la acusación formal.
El caso, declarado complejo desde junio de 2025, impuso las medidas de garantía económica, presentación periódica e impedimento de salida del país dictadas inicialmente por la jueza Fátima Veloz, en un proceso que busca establecer responsabilidades por una de las tragedias más devastadoras registradas en el país.
