¡Adiós, querida Mar!



Se llamaba Mar García y fue una compañera de las mujeres en la demanda por nuestros derechos, desde la participación activa en todos los eventos que nos congregaron a las dominicanas, en los últimos más de 15 años. Desde 2005, fue Coordinadora del Programa Género, Migración y Desarrollo, de ONU-Mujeres y desde 2012, Oficial del Programa Democracia y Ciudadanía de Oxfam en República Dominicana y, además, pertenecía al Foro Feminista Magaly Pineda.

Y la querida Mar, mudó su alma a un plano superior, dejando las nuestras adoloridas por la ausencia, en un momento que todas apostábamos por su salud, porque tanto la necesitamos para recordar que hay que avanzar y atreverse, como ella lo hacía, “aplatanada” y con las dominicanas.

Al saber la noticia, sentimos las muchas cosas que no le dijimos, imposible imaginar la inminencia de su partida cuando alguien tiene la edad de tus hijos y una vida tan útil que se siente eterna. Y entonces, nosotras, atestiguantes de su vida grande y generosa, empezamos a recordarla y a contarnos las cosas de ella.

Es una memoria de amor por la humanidad, que incluye los mejores esfuerzos para que mejore y sea incluyente, porque Mar creía en la recuperación de un mundo de respeto y de igualdad y perseveró en el afán por conseguirlo. Y nosotras la recordaremos así, desde la acción al servicio del anhelo de una vida mejor y más justa.

Como dijo Emilie Amri sobre ella: “Mar ha estado luchando hasta el último momento para aportar su granito de oro en esta dura labor que desarrollamos las activistas de derechos humanos, labor aún más difícil para activistas de derechos de las mujeres.

Ha sido clave su aporte en el movimiento juvenil y el movimiento feminista dominicano, empujó la voz de las jóvenes dentro del movimiento feminista, apostando por fortalecer nuevas formas organizativas no institucionales. Se preocupó de impulsar la investigación de los imaginarios de los y las jóvenes en relación a los roles de género para ser capaces de entenderlos y transformarlos.

Es un inmenso y retador legado que nos deja Mar a las jóvenes para que sigamos alzando nuestras voces a favor de más igualdad. No queda ninguna duda que nos permitió descubrir que realmente, otras visiones y otro mundo son posibles y que las mujeres jóvenes tenemos voz y podemos cambiar las cosas. Nos lo enseñó esta gran mujer con humildad y amor, incansable luchadora”.

¡Hasta siempre, querida Mar!