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Agrava crisis

Agrava crisis

Convertida en tierra de nadie por los crímenes, secuestros, asaltos y la operación de pandillas, la crisis que sacude a Haití se agrava con la inesperada renuncia del primer ministro Joseph Jouthe.

En la víspera una banda armada había asaltado un orfanato en Puerto Príncipe durante el cual fue muerto un guardia de seguridad y dos niños fueron abusados. El malestar en Haití, una nación tradicionalmente convulsa, se ha incrementado desde que el presidente Jovenel Moïse decidió alzarse con el poder en violación de la Constitución.

El Poder Judicial sentenció que el mandato de Moïse había expirado el 7 de febrero, pero en lugar de acatar la decisión el gobernante destituyó a los jueces y desató una ola represiva, mientras las pandillas, que se dice operan como bandas paramilitares, arrebatan la seguridad y el sosiego a la población.

Hace apenas unos días que cinco sacerdotes y dos monjas fueron secuestrados por facinerosos, en tanto ahora se da cuenta del crimen, los abusos sexuales y el saqueo de un orfanato en que incursionaron hombres armados. Y para echar más sal a la herida el primer ministro deja el cargo.

En otros tiempos la decisión sería pasajera, pero en medio de la actual crisis se trata de otro golpe a la precaria gobernabilidad.

A pesar de que carece de respaldo popular y en medio de una atmósfera colmada de tensiones el Presidente se ha empecinado, sin reparar en las consecuencias, en la promoción de una reforma constitucional para buscar su reelección.

El Nacional