Aladino, gran montaje escénico con buenas actuaciones



El gran suceso escénico del fin de semana fue Aladino y el genio de la lampara en la sala Carlos Piantini del Teatro Nacional y que ha servido, con la producción general de Alina Abreu, para mostrar la real estatura de la producción de buen arte de la escena en la Republica Dominicana.

Lo que proporciona este montaje excede el reconocimiento de sus talentos participantes, torna innecesario cualquierrecono cimiento crítico y genera una sensación de fortalecimiento de la a veces escamoteada autoestima nacional dominicana.

Recursos técnicos
Resalta la impecabilidad funcionalidad y estética bien lograda de su conjuntos escenográficos (la plaza popular, el palacio del Sultán, Abdul la Cueva de los Misterios y el desierto), firmada por Fidel López; el diseño de arte expresado en los vestuarios, de Magaly Rodríguez: los peinados de Camelia Almonte y el diseño de luces a cargo de Eficiencia (Enmanuel Ferry) y finalmente el sonido general y la música en vivo bajo la dirección de Luichy Guzmán, permitió sentir cuan significativo es la capacidad de Frank Ceara.
Actoralmente.

Un reconocimiento aparte merecen las directoras María del Mar y Ana Rivas, a las que apoya Josué Guerrero en la instrucción actoral, quienes logran que los talentos rindan el máximo de sus facultades.

Individualmente hay que destacar el aporte de los veteranos Kenny Grullón, (Sultán Adbul logrando un personaje paternal y creíble; Irving Alberti, el alma, junto a Aladino, del montaje, llena con maestría el escenario El juvenil JJ Sánchez Vargas (un Aladino que parece haber estado planteado a su medida): el rol de Nazira, a cargo de Paloma Rodríguez logrado con sorprendente vitalidad y gracia, desbrozando sus acciones con tonos de comedia y romanticismo bien manejados.

El dominio que se nota en las coreografías denota la dirección experimentada de la profesora Alina Abreu, producto de una veteranía a toda prueba. Debe sentirse satisfecha con lo logrado.