Leyendo un interesante reportaje titulado; Gigantes de la Historia, en el cual se hace un recuento de cómo surgieron los grandes empresarios, fruto de las inmensas oportunidades que presentaba la naciente economía norteamericana.
Entre estos visionarios hombres se encontraba; Andrew Carnegie, un industrial y empresario del acero y de los ferrocarriles, nacido en 1835 en Escocia, de donde emigro a los Estados Unidos a la edad de 12 años.
Este interesante personaje, autodidacta, con una extraordinaria capacidad de trabajo, perseverante, diligente desde niño, le hicieron acumular una gran fortuna, al punto de ser considerado por la revista Forbes, como la segunda persona más rica de la historia.
Como todo ser humano nacido con virtudes y defectos no fue ajeno a la ambición y la mezquindad propia de los empresarios. Pagaba muy bajos salarios a sus empleados y era implacable con sus competidores a la hora de defender sus intereses. A pesar de esto, los últimos años de su vida los dedicó a la filantropía y dejo casi toda su fortuna para crear y financiar bibliotecas, escuelas y universidades. Yo siempre he considerado la riqueza como una habilidad y no como una virtud, pero en este caso, la filantropía y el buen uso de le dio Carnegie al final de su vida a su fortuna para el bienestar común, le valieron de excelente ejemplo y antídoto al efecto secundario de toda riqueza, que es muchas veces la falta de solidaridad.
En otro orden, y como amante de la música, ya que venimos de una larga familia donde abundan los talentos musicales, la familia Taveras y sobretodo como amante del piano y la musica, encontré interesante compartir una breve historia del piano, por ser uno de los instrumentos más importantes dentro de toda orquesta o sinfónica.
La invención del piano moderno se acredita a Bartolomeo Cristofori, de Padua, perteneciente por aquel entonces a la República de Venecia (Italia), que fue contratado por el príncipe Fernando II de Médici como conservador de instrumentos.
Fue un experto fabricante de clavicémbalos y fue así como pudo familiarizarse con las técnicas de fabricación de instrumentos de cuerda con teclado.
Juan Arístides Taveras Guzmán
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