Por tercer año consecutivo, desorden en el tránsito y bajos niveles de educación ciudadana se erigen como los problemas más angustiantes del Distrito Nacional y municipios adyacentes que también padecen por un deficiente alcantarillado y desagüe pluvial, acumulación de basura y contaminación sónica.
Los hallazgos de la encuesta sobre seguridad y gestión territorial aplicada por el Ayuntamiento de la capital, se refieren a males comunes a la mayoría de los enclaves urbanos, especialmente los relacionados con el caos en el transporte, el ruido ensordecedor y la deficiencia en el sistema de recolección de desechos.
En sucesivas encuestas desde 2008, la percepción sobre niveles de educación ciudadana en vez de elevarse se ha deteriorado hasta alcanzar este año un 71% como principal preocupación entre los munícipes encuestados que deploran el irrespeto generalizado a las más elementales normas de convivencia y civilidad ciudadana.
Gran parte de la capital se asemeja a un cantón arrabalizado con calles, aceras y pasos peatonales invadidos por todo tipo de negocios o improvisados estacionamientos y por el irrespeto generalizado a la Ley de Tránsito, al punto que vehículos transitan a exceso de velocidad, en vía contraria, violan la señal roja o se estacionan en lugares prohibidos.
Por muchos años la municipalidad padece de una altísima contaminación sónica causada por colmados y centros de diversión cuyo propósito parece competir por hacer estallar los oídos de los ciudadanos, sin que las autoridades apliquen con rigor la ley para conjurar esa situación infernal.
En otras capitales del mundo, el problema de recogida de basura y aseo urbano ha sido resuelto y la tarea de los gobiernos locales se centra en la educación ciudadana hacia el reciclaje de los desechos. Aquí todavía cuatro ayuntamientos se pelean por el control de un único vertedero.
Duele saber que en vez de disminuir, se han agravado en los últimos cinco años los problemas de incivilidad ciudadana, carencia o insuficiencia de alcantarillados pluviales, deterioro de calles y avenidas y contaminación sónica y recogida de basura, lo que obliga a las autoridades municipales a revisar de arriba abajo sus planes estratégicos para 2014.
Esos angustiantes y ancestrales problemas comenzarán a resolverse cuando de verdad los ayuntamientos ejecuten planes y proyectos alejados de la improvisación y cuando se aplique la ley y sin contemplaciones.

